El suizo volvió a derrotar a Nadal en la final, esta vez con dificultades, e igualó el récord de títulos consecutivos de Borg
08 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Federer consiguió su objetivo: adjudicarse por quinto año consecutivo el título de Wimbledon e igualar a Borg. Su triunfo lo alcanzó a costa de superar con no pocas dificultades al español Nadal, segundo cabeza de serie, por 7-6 (7), 4-6, 7-6 (3), 2-6 y 6-2 en tres horas y 45 minutos. El suizo cerró el duelo con un espectacular remate por alto. Después se dejó caer de espaldas sobre la hierba de la pista mientras el público le ovacionaba largamente. La final respondió a la expectación despertada. Fue una pelea abierta entre dos jugadores que se conocen a fondo. Existió, eso sí, una diferencia fundamental: la superioridad del helvético en cuanto a potencia del saque se refiere. Nadal, una vez más, tuvo que jugar bastante con el segundo servicio, circunstancia que no desaprovechó su oponente para cargar las tintas sobre el español. Frente a los 24 puntos de saque directo logrados por Federer, el español respondió con un solo ace . Para más inri, mientras el suizo acumuló 65 golpes ganadores, el mallorquín no pasó de los 50. La clave del desenlace de la final estuvo en los juegos quinto y sexto de la quinta manga. Nadal desaprovechó dos bolas de ruptura y acto seguido fue el líder mundial el que hizo un break de incalculable valor. En ese par de juegos quedaba prácticamente resuelto un enfrentamiento que se prolongó durante casi cuatro horas. El balear tuvo que ser asistido antes del arranque del sexto juego del cuarto set. Su problema se localizaba en la rodilla derecha. Recibió el tratamiento adecuado y se le colocó un vendaje. A partir de aquel momento, ya fue otro distinto: menos rápido, menos arriesgado en los golpes y menos acertado. Por el contrario, Federer se creció lo necesario para establecer el mando del partido. Su dominio resultó todo lo consistente que era de aportar para llegar al objetivo. Aunque el suizo confirmó que por algo es el ya casi permanente líder mundial, Nadal puso de relieve la eficacia de sus golpes y además protagonizó acciones aisladas en extremo sorprendentes. La más llamativa fue la del 15-30 del segundo set, cuando, caído en la pista y en complicada posición, pudo devolver la pelota para anotar el punto frente a un Federer por completo desconcertado. En la jugada siguiente, anotó dos extraordinarios pases de revés, con lo que sellaba el 6-4 de ese segundo período.