Fue tercero en los 500 metros, donde ganó el alemán Dittmer, el K-4 de Portela y Molanes acabó cuarto, y Carlos Pérez concluyó quinto
01 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Otra vez David Cal. Los Juegos se acercan y el cangués regresa a su sitio. El canoísta conquistó en la prueba de 500 metros un nuevo bronce. Las dos metales españoles de Verducido son suyos. Esta vez el oro fue para su gran rival, el alemán Dittmer. El 500 fue un ajuste de cuentas del 1.000 que se había disputado el día anterior. El ganador, Dittmer, uno de esos deportistas que convierte el triunfo en rutina, se tomó la revancha después de haber quedado fuera del podio el sábado. El húngaro Attila Vadja, que aplastó a sus rivales en la víspera, se hundió en el octavo puesto, a casi tres segundos y medio del ganador. Los últimos no fueron los primeros, pero casi. Y en ese baile, resistió Cal, el único canoísta que logró medalla en las dos finales de distancias olímpicas. España cerró el Europeo con dos medallas. Pero en la mañana de ayer, en la disputa de las pruebas de 500, flirteó en más de una ocasión con el podio. Después de la prueba de Cal, comenzó el K-1. Y Carlos Pérez arrancó como ningún español lo había hecho en toda la competición. Durante un minuto fue oro. Pero pagó el esfuerzo en los últimos metros y los rivales fueron cazándolo. Finalizó quinto, pero dejó buenas sensaciones y, como Cal, hizo vibrar al público de Verducido. Más tarde, el K-4 integrado por las gallegas Teresa Portela y Sonia Molanes, y las asturianas Isabel García y Jana Smidakova tuteó a Polonia en la lucha por el bronce. Les faltó un suspiro. Decidieron las milésimas y el barco español acabó cuarto. El K-2 del asturiano Fran Llera y el catalán Damian Vindel también se quedó a las puertas de la medalla. Otra vez la cuarta plaza. Más lejos, en la novena posición, acabaron los componentes del K-4 masculino. En 500, el equipo B, en el que figuraban los gallegos José Luis Bouza, Miguel Rodríguez Galbán y Andrés Oliveira, cerró la clasificación en el C-4. En las finales de 200, Bouza fue noveno y el C-4 de Bouza, Rodríguez y Oliveira, séptimo. El Europeo ha pasado y los palistas miran ahora hacia el eje de esta temporada, el Mundial. Pero queda un legado para el piragüismo gallego: la pista de Verducido. El hábitat necesario para el talento de los kayakistas y los canoístas de Galicia.