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29 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.NUNCA creí, y ahora, salvo un milagro, tampoco, que alguien pueda interesarse seriamente por comprar el Real Club Deportivo. Cuando el actual mandatario intentaba enderezar el rumbo puso en marcha aquella fracasada ampliación del capital de la empresa privada (?), advirtiendo entonces que «de no adquirir los coruñeses la acciones que se ponen a la venta, el club corre el grave riesgo de caer en manos de un ruso que termine comprando el Deportivo, llevándoselo fuera de La Coruña». Esas fueron, más o menos, las palabras pronunciadas hace más de un año y, desde entonces, repetidas sin éxito. Apenas nadie de la familia deportivista se sintió identificada con la ampliación, y aquel proyecto quedó como archivado. Ahora, recientemente, nos hablaron de otro proyecto elaborado en el último tramo de Caparrós y que terminará Lotina, suponemos. Es un decir, pues en fútbol se puede hablar de cómo y cuándo se inicia algo, casi siempre muy diferente a como termina. Tal es el panorama que observo en el entorno del Deportivo. A ver cómo varia, en el sentido de mejorar, durante estas vacaciones que inicio a partir de hoy.