El responsable, que considera un «fracaso» la temporada tras el descenso, deja claro que las reformas estructurales iniciadas son imprescindibles para el futuro
21 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Después de días convulsos para el celtismo el director general del club Xabier Martínez (Vigo, 1968) reflexiona sobre el momento que vive la entidad. Acepta sin paliativos que el descenso es un fracaso, pero también mira al futuro con optimismo. Si el equipo consigue volver a Primera la viabilidad económica parece asegurada. Su idea es hacer un Celta de futuro, no una entidad volátil del presente. -¿Qué valoración hace de la temporada? -Obviamente mala y negativa. Se puede hablar de fracaso porque un descenso lo es y no debemos buscar eufemismos. Lo que tenemos es que buscar porqué sucede y nosotros tenemos una visión global. Estamos hablando de dos descensos en cuatro años y entonces no se puede hablar de un problema de un entrenador o un directivo, sino que el Celta como institución pueda tener un problema estructural y por lo tanto necesita una reforma. -Se vuelve a los tiempos del equipo ascensor. -Ese fue el pasado, lo que tenemos es que procurar que no se repita, por eso digo que es algo estructural. Nosotros necesitamos ser un equipo estable en Primera División con unas condiciones de ingreso económico y de masa social mayor que lo que el Celta tiene. Si no lo conseguimos, lo que haces cuando estás en Primera es vivir permanentemente por encima de las posibilidades y eso al final es deuda. Si lo que queremos es apostar por un Celta para nuestros hijos, no para dos años, estamos obligados a reformar estructuralmente al club llevándolo a una capitalización y a una masa social en el campo muy superior a la que ha tenido nunca. -En lo deportivo, ¿Qué no se hizo para permanecer? -Esta temporada hay que decir que se incrementó el gasto deportivo. Creemos que la plantilla era suficiente y de hecho en este aspecto hay unanimidad en el mundo del fútbol. No obstante hay datos objetivos como son las lesiones y el porcentaje tan bajo de acierto de gol de cara a la portería, así como los goles encajados a balón parado. Son datos objetivos. -¿Faltó compromiso? -Yo creo que hubo gente muy comprometida y otra que mucho menos. La afición vio al equipo todo el año en el campo y sabe quien se tomó esto en serio y quien no. -¿Qué supone el descenso a nivel social? -Una decepción muy fuerte porque esto no es sólo un deporte, sino los sentimientos de mucha gente. Es un golpe para todos porque el celtismo es enorme en toda Galicia. -¿A nivel económico? -Tenemos hecha una estimación de 16 millones de euros aunque depende de cómo se concreten ahora una serie de contratos en Segunda. -Al día siguiente del descenso llegaron los cambios, ¿Por qué tanta celeridad? -No es celeridad, sino que estaban pensados hace tiempo. Forman parte del cambio estructural. -¿A qué se refería el presidente cuando dijo que el club no era competitivo? -A que tenemos la sensación de que tal como está ahora mismo el fútbol profesional para poder competir necesitamos unas capacidades que no tenemos. No tenemos activos físicos, no tenemos patrimonio físico, no teníamos un nivel de ingreso ordinario para mantener este ritmo. Necesitamos un nuevo estadio y una masa social que vaya al campo. Sabemos que el celtismo está ahí pero en el estadio necesitamos que de forma regular haya el doble de espectadores. -A nivel económico que tal ha ido la temporada. -Falta por ver como se cierra. En el ingreso ordinario estimamos que hubo un incremento de un 20%. -¿La financiación de siete millones es dilatar la deuda? -No, una parte es ingreso ordinario, con contratos publicitarios, y la otra será ingreso extraordinario fruto de un proyecto novedoso que se firmará ahora y después será presentado.