El inglés dominó en Indianápolis y ya aspira al título de pilotos
17 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La frustración de Alonso crece al mismo ritmo que la suerte de Hamilton. ¿Suerte? Sí, pero acompañada de un talento innegable, una tensión de hierro para aguantar en Indianápolis la presión del bicampeón, y una conducción limpia que le permite sumar cero errores. Lewis no conocía ninguno de los dos circuitos en los que acaba de vencer, tampoco sabe lo que es adelantar en carrera, pero ya suma dos victorias y diez puntos de ventaja sobre Alonso en la clasificación del Mundial. Puede ganarlo. Y aunque no lo haga, estamos ante un fenómeno de la fórmula 1. Era sabido que Alonso, partiendo segundo en Indianápolis, atacaría con el semáforo verde. Así lo hizo, pero con la paciencia inteligente que le faltó en Canadá, donde pagó muy cara su osadía. Lewis cerró todas las puertas y Alonso obligó a Massa a frenar en la primera curva para mantener el orden de salida. Tras varios aspavientos enloquecidos con el monoplaza, el asturiano lo fió todo a los repostajes. Se especulaba con que Alonso iría más cargado por lo que debía mantenerse muy cerca de su compañero y rival para regresar a pista en primer lugar. Pero no pudo. Alonso tuvo que entrar sólo una vuelta más tarde que Lewis, lo que le impidió obtener una ventaja suficiente. Muy por detrás, la pelea se repetía entre los dos Ferrari, con Massa siempre por delante de Raikkonen. Transcurrieron las vueltas y Alonso fue limando la diferencias hasta conseguir situarse a la estela del inglés (vuelta 38). Su intención era superar al británico en la segunda parada de ambos pero finalmente no quiso esperar. Tan cómodo se sentía el Nano con los neumáticos que, al final de la recta principal y, al aprovechar la presencia de doblados que obligaron a Hamilton a bajar el ritmo, Alonso trató de superar al británico, pero éste se mantuvo firme y arruinó la maniobra de su compañero con un leve volantazo a la izquierda. Hamilton abrió otro hueco que aumentó aun más, cuando el piloto español cometió un error y se salió ligeramente del trazado. Esa visita al césped norteamericano le apartó definitivamente de la lucha por el triunfo. Ya sólo le quedaba esperar un fallo del inglés que nunca se produjo. Porque Hamilton, el piloto que sólo lleva siete carreras en la fórmula 1, no comete errores.