LeBron James, que llegó a sus primera final de la NBA como la estrella que buscaba la consagración, se ha encontrado después del primer partido con que ha generado muchos interrogantes sobre su madurez como profesional y líder. James, de 22 años, es consciente de lo mal que jugó durante el primer partido de la final que su equipo, Cleveland Cavaliers, perdió por 85-76 frente a los Spurs de San Antonio y está listo para que no suceda lo mismo en el segundo. «Lo único que tengo que hacer es tomarme las cosas con tranquilidad, utilizar la cabeza y todo va a ser diferente en el segundo partido», comentó James durante la jornada de descanso antes del segundo partido. «El primero ya está olvidado y lo que no quiero es que nuestro equipo deje San Antonio con 0-2 en la serie». James reconoció que la diferencia respecto a lo que sucedió ante los Pistons de Detroit en las finales de la Conferencia Este, donde brilló de forma especial, ha sido la defensa de los Spurs y especialmente su marcador individual, el alero Bruce Bowen. «Tienen un gran equipo, equilibrado en todos los aspectos, y especialmente en la defensa te pone las cosas muy difíciles», valoró LeBron, que falló 12 de los 16 tiros de campo que hizo en el primer partido y perdió seis balones. Superar a Bowen James ha trabajado con el entrenador de los Cavaliers, Mike Brown, ex asistente de Gregg Popovich con los Spurs, la manera de superar la defensa de Bowen, que en el primer partido le dio toda una lección de seguridad y efectividad. «Bowen no te da un respiro en el marcaje y nunca te quita la vista de encima», explicó James. «Está claro que debo trabajar con mucha inteligencia y me siento convencido de que vamos a ser un equipo diferente en el segundo partido». Los Spurs, que buscan su cuarto título de liga desde la temporada de 1999, son conscientes de que James quiere y debe reaccionar en el segundo partido, pero también están preparados para sorprenderlo con mayor presión defensiva en todas sus variantes.