Hamilton triunfa en el caos

Toni Silva REDACCIÓN

DEPORTES

El inglés se estrenó como ganador en una carrera protagonizada por los accidentes que desplazaron a Alonso al séptimo puesto

10 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Hamilton sólo ha tardado seis carreras en pisar lo más alto del podio de la fórmula 1. Nunca olvidará la jornada en la que hizo sonar el himno británico en un territorio, Quebec, de querencia francesa. El piloto ha sorteado en su camino mil accidentes, diez abandonos, kilos de fibra de carbono sobre el asfalto y una tarde estresante para el chófer del coche de seguridad, que lideró la carrera casi durante tantas vueltas como el inglés. Fue la carrera más caótica y extraña del último lustro, basta ver quiénes fueron sus acompañantes en el podio: Heidfeld y Wurz. La suerte que se volcó sobre Hamilton le torció la cara a Alonso, que sufrió problemas con los neumáticos en el primer stin y se quedó sin combustible cuando el pit lane estaba cerrado, con lo que recibió la consiguiente sanción. El Mundial está más complicado que antes, pero el español se prepara para recibir la acometida del lobby anglosajón, ese que reclama que sea Alonso el escudero de Hamilton. Pero un escudero no muestra la osadía que exhibió el asturiano en la primera curva, en la que, igual que en Montmeló, pagó su osadía con una salida de pista a la que regresó en tercer lugar, por detrás de Heifeld. El inglés puso asfalto de por medio y en quince vueltas ya se distanciaba quince segundos de Fernando. La degradación de los neumáticos permitió que Massa superase al asturiano. Después fue el turno de la mala fortuna con el repostaje. Un accidente de Sutil provocó la entrada del coche de seguridad, segundos después de que Hamilton hubiera realizado el repostaje. Alonso, sin una gota de gasolina, tuvo que entrar en boxes cuando la organización de la carrera lo había prohibido, siendo así la primera víctima de una norma que, desde el principio de temporada, levantó las quejas de los pilotos (no poder repostar hasta que todos los coches están colocados en pista detrás del coche de seguridad). Así, el precio por continuar en carrera fue un paso extra obligado por el pit lane con parada de diez segundos. A este incidente siguió el episodio más grave de la carrera, el accidente brutal de Kubica que encogió el corazón de todos los espectadores. Su BMW se desintegró al colisionar contra el muro anterior a la horquilla del circuito, y las estrategias de carrera se redujeron a comprobar el estado físico del polaco. Minutos más tarde se confirmó que estaba fuera de peligro. Tras la penalización, Alonso se incorporó a la pista en el puesto catorce, pero cuestiones extraordinarias permitieron que el ovetense remontase dos puestos por cada adelantamiento. Fue el caso de la descalificación de Felipe Massa y Giancarlo Fisichella, que vieron la bandera negra por obviar un semáforo rojo en el pit lane , un escenario que ayer cobró más protagonismo que el propio circuito Gilles Villeneuve. Mientras Hamilton descansaba mentalmente durante las últimas vueltas por detrás de otro coche de seguridad, su compañero de escudería se batía con Kimi Raikkonen para arañar puntos, lo que le llevó a varias salidas de pista. Adelantó al finlandés en los boxes pero, un nuevo problemas con las gomas le obligó a dilapidar lo que había recolectado en las últimas vueltas. Hasta Takuma Sato se atrevió y consiguió adelantar al bicampeón mundial, que finalmente tuvo que defender su séptima plaza de Ralf Schumacher. McLaren tiene una bomba de relojería. Alonso no se acostumbra a perder y, desde ayer, Hamilton ya sabe lo que es ganar.