El presidente Carlos Mouriño hace autocrítica por la situación dramática que vive el Celta. Asume que fue el primero en fallar
15 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El Celta hace autocrítica por medio de su presidente. Carlos Mouriño se considera el primer responsable de la situación que atraviesa la entidad a nivel deportivo. Mantiene la esperanza de mantenerse en Primera pero casi todos sus comentarios apuntan al descenso. Mouriño entonó el mea culpa en la mañana de ayer en A Madroa: «La responsabilidad es nuestra, debimos hacer algo más para salvar a este club». De sus palabras se desprende que el presidente tiene la misma percepción que la calle. El consejo de administración no acertó a gestionar la crisis. Dejó pasar demasiado tiempo antes de buscar soluciones y el infierno de Segunda División le ha abierto las puertas: «Si al final se consuman dos descensos en cuatro años representarán un palo muy duro para todos». Mouriño se responsabiliza de no detectar el problema deportivo. Le pudo la confianza y el centrarse en otros aspectos internos: «El primer problema fue la percepción del presidente. Cuando me hice cargo del equipo pensé que no íbamos a pasar apuros. Nos dedicamos más a darle consistencia interna a nuestro proyecto sin pensar en las dificultades. Después la culpa es de todos, de los fichajes, de los entrenadores y de los jugadores, porque muchos no rindieron conforme a lo esperado». En este cóctel cabe casi todo. Primero la pérdida de potencial de la plantilla con respecto al curso pasado. Se fueron jugadores determinantes como Silva y el refuerzo con más caché que llegó a Vigo fue Nené. Hombres vitales el curso pasado como Canobbio han estado lejos de las expectativas, nada se arregló en el mercado invernal y del efecto Stoichkov ya no queda nada. Un triunfo en su debut y después cuatro derrotas consecutivas. No obstante, Mouriño anunció que el búlgaro cumplirá su contrato: «En Primera o en Segunda división Stoichkov seguirá con nosotros». Hristo parece el único hombre fijo para el futuro, el resto está en el aire. El máximo rector anunció cambios, pero no es el momento de dar nombres: «Habrá cambios, pero no es el momento de hablar de nombres ni de áreas. No se ha hablado con nadie de futuro». En su análisis de la trayectoria el presidente recordó que los celestes habían vivido un comienzo que invitaba al optimismo: «A principios de temporada comenzamos bien, con buenos resultados fuera y solventando la UEFA con solvencia, pero después vino el declive. La valoración debe ser francamente mala, un equipo como el Celta tenía que hacer algo más». Esperanza Y en clave de presente Mouriño no engaña al decir que es realista y no pesimista, por eso mantiene la esperanza de una machada para mantener la categoría: «Este es un equipo de Primera, no de Segunda, y estamos en Primera» Sabe que en el celtismo se rezuma desilusión y no esconde que resulta lo más normal: «Es lógico que exista decepción porque todos teníamos muchas esperanzas puestas en el partido con el Levante, pero tenemos que aferrarnos a las posibilidades que nos quedan aunque ya no dependemos de nosotros mismos. Debemos poner el máximo esfuerzo. Confío en que podamos seguir en Primera división». No faltó en su repaso el papel del celtismo: «Hay que agradecer el apoyo constante de la afición del Celta pese a los malos resultados». Ellos parecen a día de hoy el principal activo de la entidad.