Basso reconoce que intentó doparse antes del último Tour

La Voz DPA | MILÁN

DEPORTES

DANIEL DAL ZENNARO

Dice que contactó con el doctor Fuentes «en un momento de debilidad»

08 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El italiano Ivan Basso decepcionó ayer a quienes pensaban que iba a convertirse en el testigo estrella de la lucha contra el dopaje en el ciclismo. Ni se dopó nunca, aseguró, ni piensa colaborar con las autoridades delatando a compañeros. Basso se presentó ayer en el hotel Michelangelo de Milán ante un centenar de periodistas para afirmar que su único delito fue intentar consumir sustancias prohibidas antes del último Tour de Francia, pero que nunca lo hizo. «Nunca tomé productos dopantes y nunca me hice autotransfusiones», aseguró Basso al día siguiente de confesar ante el Comité Olímpico Italiano que estaba implicado en la operación Puerto, la trama de dopaje en torno al médico español Eufemiano Fuentes. El ciclista, despedido la semana pasada del equipo Discovery Channel, compareció en vaqueros y camisa, y acompañado por su abogado, Massimo Martelli. El deportista reconoció que las siete bolsas de su sangre incautadas a Fuentes estaban preparadas para el Tour, pero pese a todo se mostró optimista. «Admito haber intentado doparme y estoy preparado para pagar el precio. Pero siempre que gané lo hice limpiamente y tengo previsto volver para hacer el trabajo que amo, correr en bicicleta, una vez haya cumplido mi sanción», añadió Basso, a quien se le prohibió participar en la carrera francesa del 2006 justo antes de su comienzo en Estrasburgo. «Fue un momento de debilidad, en el que busqué la colaboración con Fuentes», admitió el ciclista, que según las investigaciones de la Guardia Civil, habría transferido entre el 2004 y el 2006 hasta 111.000 euros al médico. El ganador del Giro de Italia del 2006 se enfrenta a una posible suspensión durante dos años, pero negó que esté dispuesto a colaborar con las autoridades para esclarecer el caso y lograr suavizar su pena, lo que probablemente tranquilizó a más de un rival y colega. «Escuché muchas cosas sobre componendas y cooperación. Sólo admití mi responsabilidad personal. No conozco a los otros ciclistas involucrados», advirtió. Los investigadores españoles se incautaron en Madrid, al parecer, de unas 223 bolsas de sangre identificadas por medio de seudónimos, detrás de los que podría haber decenas de corredores. El ciclismo, sin embargo, no parece tener mucho que temer de Basso, pues sólo realizó una confesión parcial. «Basso confiesa, el ciclismo tiembla», tituló ayer un esperanzado Tuttosport . Este diario deportivo habló incluso de un «cambio histórico» en la lucha antidopaje, al encontrarse por primera vez a un ciclista de gran nivel y en activo dispuesto a implicarse. Esa oportunidad la dejó escapar el alemán Jan Ullrich, que prefiere seguir manteniendo el silencio. «¿Qué es lo que debería confesar Ullrich?», se pregunta Peter-Michael Diestel, uno de los seis abogados del ganador del Tour de 1997. «Ullrich no cometió ningún desliz, ni se comportó de forma equivocada, lo que haga Basso es asunto suyo», añadió. En plena tormenta de acusaciones de dopaje y fraude, Ullrich anunció su retirada del ciclismo activo el pasado 26 de febrero. Posteriormente, un test de ADN demostró que la sangre de nueve bolsas incautadas a Fuentes pertenecía al alemán. El caso Basso podría potenciar la creación de una regla para «testigos estrella» en los procesos antidopaje en el ciclismo. La Justicia italiana obtuvo ya buenos resultados con este modelo en la lucha contra la mafia. Se adivina ya una pelea por este motivo entre la federación italiana, la Unión Ciclista Internacional y la Agencia Mundial Antidopaje.