«Intento ser perfeccionista»

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso FERROL

DEPORTES

JOSÉ PARDO

El ferrolano cuida los detalles, pero prefiere seguir sin gregario en las grandes citas. Su principal reto es el Mundial, en el que no le colma ni el bronce: «De entrada no firmo»

07 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Después del triunfo en la Copa del Mundo de Lisboa, Javier Gómez Noya (Basilea, 1983) se regaló un exceso: tras la cena tomó un helado. Poco más se permitió el triatleta ferrolano, que la víspera de la carrera leía El corazón helado, de Almudena Grandes. «Dos personajes se cruzan con pasados muy diferentes: republicano y franquista». -¿Qué hace tras un triunfo como el de ayer? -Salimos a cenar y comes un poco de todo. No llevas una dieta tan estricta como otros días. Y después tomas un helado, algo poco habitual, pero aún no terminó la temporada ni mucho menos. -¿Tiene prohibidos los helados? -No tengo nada prohibido, pero no los tomo habitualmente. -¿Qué más es pecado? -Como variado y sano: pasta, arroz, verduras, carne y pescado de calidad. Evito la bollería industrial. -¿Sabe cuánto peso pierde en cada triatlón? -Unos dos o tres kilos, pero la mayor parte líquidos que se recuperan con rapidez. -Desde niño tuvo al ciclista Lance Armstrong como ídolo. ¿Qué tiene de él? -Quizá la fuerza de voluntad. Él vivió una situación complicada en su vida y, al volver al ciclismo, regresó con mucha fuerza. También era muy profesional: ganaba por sus condiciones y porque era el que mejor se preparaba. Yo también tengo mucha motivación para entrenar y competir. Hay que hacer autocrítica. Intento ser perfeccionista, y creo que Armstrong lo era. Exigía el cien por cien a todo su equipo. Yo me exijo. -Con los kilómetros que hace, ¿no escucha música mientras entrena? -Sólo si el entrenamiento es muy suave, porque distrae. En la competición no llevas música, así que no la lleves en los entrenamientos. Debes centrarte en la técnica de carrera, el pulso... -Decía que es un perfeccionista. -Sí. Quiero cuidar la técnica, corregir defectos, respetar el descanso, vigilar la alimentación... Es importante no dejar de comer, un error que comete mucha gente. -Para ganar, ¿la cabeza casi es tan importante como las piernas? -La cabeza es muy importante. En Lisboa dejé atrás a mis rivales al kilómetro cinco y medio. Abrir hueco me exigió un esfuerzo grande, y después me quedé solo. En ese momento debes concentrarte al máximo, aguantar el sufrimiento, aislado de lo que pasa fuera, y sólo pensar en tu cuerpo. -¿Tiene psicólogo? -No. Sé que otros lo utilizan. Pero me va bien así. Si lo necesito, lo emplearé. -¿Cómo prepara las carreras? ¿Las visualiza? -Es difícil predecir un triatlón. Pero tengo mi táctica pensada, como me gustaría llevar la carrera, dónde atacar o dar el hachazo. Eso también se entrena. Otras muchas cosas las tienes que decidir en carrera, a 180 pulsaciones, e intervienen la natación, las escapadas del ciclismo... -Imaginemos que encuentra un papel donde puede firmar un bronce en el Mundial, ¿qué hace? -No firmo. Un bronce no lo firmaría porque intento aspirar al máximo. Si doy todo y acabo tercero, será un puesto buenísimo porque aún no pasé del octavo. De entrada no firmo, aunque luego acabe en el puesto vigésimo. -¿Tendrá gregarios en el Mundial o el Europeo, como Raña antes de los Juegos de Atenas? -Es difícil controlar una carrera, o tener a alguien que te vaya a ayudar. A lo mejor, en una carrera concreta, alguien te puede ofrecer su rueda para evitar una escapada, pero yo no quiero gregarios predeterminados para que me ayuden. -Lleva ya un título y una plata en Copa del Mundo. -Me sorprendió el segundo puesto de Australia, porque llevaba pocos entrenamientos, era mi primera competición y tuve un viaje largo. A Lisboa llegué en mejor forma. -¿Se esperaba ganar tanto con sólo 24 años? -No, porque empecé el año pasado en la Copa del Mundo. En la segunda prueba, en Jordania, subí al podio, y desde entonces hice ocho seguidos. Todo vino muy rápido. Pero aún sigo ganando experiencia. Llevo sólo año y pico en estas carreras y cada vez sé moverme mejor tácticamente. Se aprende cada día; me quedan cosas por aprender. Salieron buenos resultados, pero llevo pocas carreras en la élite.