La retirada de un jugador distinto

José M. Fernández REDACCIÓN

DEPORTES

LOLO CASTRO

06 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Manuel Antonio Castro Sanmartín (Betanzos, 1973), Lolo Castro para el baloncesto gallego, se retira. Deja las pistas uno de los jugadores más peculiares que ha producido el baloncesto gallego, el base que para siempre aparecerá asociado a un proyecto que se fraguó en Arteixo, en categoría provincial, y que creció año a año hasta instalarse en A Coruña y alcanzar la LEB. «Me levanto cada mañana y me duelo todo, así que llegó la hora», confiesa el base que con apenas 17 años, en la campaña 92-93, debutó con el Basketmar en la Primera División, la antesala de la ACB. Lolo era uno de los integrantes de los geo , apelativo con el que era conocido un grupo de jóvenes que trabajaba con un nivel de exigencia desconocido hasta entonces en A Coruña. Debutó en Badajoz, al lado de Manel Sánchez, Crujeiras, Mike Giomi o Eduardo Lada; el primer balón que le llegó a sus acabó en un uno contra uno y una bandeja. Una acción repetida mil veces durante la década de los noventa en la polideportiva de Riazor, con el Sondeos. Su talento brilló más cuando la medicina natural solucionó para siempre sus problemas con la bilirrubina. Un base que manejaba como nadie el poste bajo y que disfrutaba en las situaciones límite. Su primera aventura fuera de Galicia le llevó a Los Barrios, en 1999. Un buen contrato y un proyecto ambicioso, pero lejos del equilibrio entre diversión y profesionalismo de A Coruña, abandonó a las cinco semanas. En marzo del 2000 fichó por el Fórum, 50 días en la ACB. Después, otra vez A Coruña, el Rosalía de Santiago, Inca, Lliria, un mes en Rosalía y Sabadell. «Los últimos días me decía 'el último entrenamiento, la última rueda...'». A partir de ahora, la representación deportiva, la historia del arte y la nostalgia. «Lástima de no haber llegado a la ACB en una mejor condición física». Y, por supuesto, nada de banquillos. «Los ex jugadores son muy peligrosos como entrenadores».