El hombre es cuerpo y mente. Pero Lorenzo es fibra y carácter. El piloto analiza para La Voz su gran momento de forma, sus errores corregidos y sus vínculos con Galicia
28 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Sólo unas horas después de regresar del Gran Premio de Estambul, donde cedió la victoria en los últimos metros, Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 1987) se entrena en el Gym Barcelona Sants, su gimnasio de los últimos cinco años. La camiseta negra lleva el 48 a la espalda, su número mágico. Y el pantalón luce bordado el escudo del Barça. Tras depositar las pesas en el suelo atiende la visita de La Voz de Galicia. -Acaba en el momento en que pienso que ya no se puede volver atrás, que ya está hecho todo y que no sirve de nada estar desmotivado. Supongo que eso ocurre una media hora después de la carrera. A medida que te vas haciendo mayor eso dura menos cada vez. -Hacerse mayor, usted... -Es una expresión entre comillas, soy muy joven. -Es un icono, una referencia para muchos jóvenes, ¿no lo siente como una responsabilidad? -Sí, lo es pero yo soy muy feliz con lo que tengo y me gusta ser un ídolo para algunos jóvenes, que no para todos. Evidentemente cada uno elige al ídolo que más le gusta. Algunos fans, si son muy tímidos, eligen al humilde. Y el que es más extrovertido y le gusta el espectáculo elegirá otro más parecido a mí o, hablando de otra época, a Garriga o a Kevin Schwantz. -¿Con qué viejos deportistas se identifica usted? -Con Schwantz en su estilo de pilotaje, y tengo un ramalazo de Cantoná, aunque sin llegar a sus extremos. -¿Qué imagen cree que tienen de usted los aficionados al motociclismo? -Se ha hablado mucho de este tema. Todo lo que he hecho en el pasado lo asumo y cambiaría muy pocas cosas, por ejemplo, eliminaría el criticar a los otros pilotos, algo que hice en el pasado. Y gracias a un libro me di cuenta de que no servía de nada hablar mal de los demás. Hay que sacar lo bueno de los demás y hablar bien de ellos. El que yo sea menos simpático, que no vaya siempre con la risita como algunos pilotos, pues será que yo no soy tan alegre, supongo que por la forma de mi cara. Estoy contento con los fans que tengo y creo que la gente me quiere como piloto y fuera de las pistas, a unos les caigo bien y a otro mal. -¿Qué libro era ése? -Creo que se titulaba «Cómo ganar amigos e influir en las personas», o algo así. -Los que le conocen de cerca dicen que es usted un gran tímido. -Soy tímido sí, ahora menos porque me preocupo de no serlo. Voy a clases de expresión corporal. -Parece que su pilotaje ha pasado de suicida a reflexivo, ha madurado en la pista desde el ecuador de la pasada temporada. -Antes quería ganar a toda costa, sin aún estar preparado para conseguirlo, y cometía muchos errores. Las cosas tienen que venir porque te has preparado para ello. Si ganar no es tu posición natural y lo intentas acabas en el suelo. -Dovizioso dijo recientemente: «En Italia creen que Lorenzo es un dios». -Posiblemente en Italia la gente me tenga un poco más de cariño que en España, me comprenden más. También influye que estoy con una moto italiana y Andrea (Dovizioso) con una japonesa. Pero en Italia gustan los pilotos con carácter, de los que se enfadan cuando pierden una carrera. -Usted ha dicho que si todos los pilotos fuesen como Locatelli el «paddock» sería más humano. ¿Y si todos fueran como Lorenzo? -Entonces el paddock sería muy tenso, pero también sería más sincero. -¿Lorenzo en MotoGP? -¿Por qué no? -Yamaha y Ducati ya se ha posicionado para ficharle, ¿qué supone para usted? -Me dice que los equipos de MotoGP están buscando nuevos talentos en 250 c.c. -En Porto do Son, el pueblo de su padre, le llaman «O noso neno». -Cuando pienso en Porto do Son me viene la felicidad de forma instantánea. Allí he pasado gran parte de mi infancia, mis mejores momentos de niño, conservo varios amigos y es un pueblo precioso. Nací en Mallorca, mi madre también es mallorquina, pero tanto mi padre como mis abuelos son gallegos. Tengo a Galicia en mi corazón.