Deportivo y Sevilla dirimen hoy el partido de ida de la semifinal de la Copa del Rey en un duelo que se presume intenso y en un escenario que rozará el lleno
18 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Un empleado del Deportivo realizaba esta semana en Abegondo la siguiente reflexión: «Cómo cambia esto del fútbol. Pensar que, hace unos años, jugar contra el Sevilla era garantía de victoria... Era el rival más fácil de Primera para nosotros, porque le cogimos la medida, y eso que tenían a Caparrós en el banquillo». Hoy, pocos deportivistas dudan de que el Sevilla es favorito en la eliminatoria de Copa que comienza esta noche en Riazor, tanto por juego como por su momento de forma. Sin embargo, el Deportivo confía en hacer valer sus opciones, que las tiene, y meterse en la final. Las bazas de los coruñeses pasan por un estadio a reventar que volverá a tener el aspecto de las grandes noches, y por el planteamiento de Caparrós. El técnico ha prescindido de sus futbolistas más talentosos para plantar cara al Sevilla con dos armas: fortaleza y velocidad. El entrenador utrerano quiere un choque de trenes, un partido intenso, sobre todo en el centro del campo, para que la eliminatoria no se le esfume en dos ramalazos de calidad del Sevilla. Con el partido controlado, el Deportivo ganará enteros conforme pasen los minutos frente a un adversario que ha dado muestras de fatiga en sus últimas apariciones, con bajones notables en el segundo tiempo. Es el peaje de seguir vivo en tres competiciones, un problema con que el Deportivo lidiaba hasta hace tres temporadas. El desgaste del Sevilla ha pasado factura al pichichi de la Liga, Kanouté, que llega a este encuentro muy justo, recuperado sólo a medias de sus molestias de pubis. Si el delantero no está fino esta noche, su equipo perderá gol. La posibilidad de entrar en una final de Copa será motivación suficiente para los dos conjuntos, un hecho que equilibra la eliminatoria. Es la tercera semifinal para el Deportivo después del centenariazo del 2002, y hay ganas de conquistar la Copa una vez más en el año del centenario blanquiazul. Por eso el Deportivo quiere hoy otra noche mágica en Riazor. En la mente de todos, Milan, PSG... Para el Sevilla tampoco se trata de una eliminatoria más. Los nervionenses disputaron su quinta y hasta la fecha última final en 1962, y la perdieron contra el Real Madrid. Es obvio que sus prioridades esta temporada son la Liga y la UEFA, pero en la capital andaluza sueñan con los tres títulos. En el plano deportivo, después de que Caparrós dejase fuera de la convocatoria a hombres fijos en sus planes, como es el caso de Riki, Estoyanoff o Verdú, el técnico ensayó ayer con un equipo sorprendente, en el que destaca la entrada de Juanma, que en el fondo ha sido un jugador habitual en la Copa esta temporada, como es el caso de Munúa. La experiencia de Juanma debe servir para controlar mejor a Kanouté. Al final, el técnico desecha la opción del triple pivote y dará la titularidad en las bandas a Barragán, al que ha motivado durante toda la semana, y a Cristian. Arriba, será la velocidad de Adrián y Arizmendi la que trate de desequilibrar a la zaga rival. Taborda tendrá que esperar su momento en el banquillo. Será el único jugador ofensivo del que pueda echar mano Caparrós. Por su parte, el Sevilla llega a Riazor con todo su arsenal. De los jugadores verdaderamente importantes sólo se ha quedado en la capital andaluza Renato, por decisión técnica y porque en la Copa sólo hay sitio para cinco hombres en el banquillo.