El conjunto español supera al Lietuvos Rytas en la final de la Copa Uleb y conquista el único trofeo que le faltaba «Dedico la victoria a quienes confiaron en mí, a pesar de que nadie me conocía »
11 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El Real Madrid rellenó el único hueco libre que le quedaba en el palmarés más laureado del continente con la Copa Uleb, el único trofeo que le faltaba y que arrebató al Lietuvos Rytas lituano a partir de un gran trabajo de Felipe Reyes, Alex Mumbrú y el belga Axel Hervelle, rematado por Chris Smith en la segunda parte. El norteamericano, mano a mano con su compatriota Louis Bullock, dio la puntilla al inmenso partido de los dos internacionales españoles y del ala-pívot belga y amarró la victoria que, además de ampliar el historial continental de los blancos, los conduce directamente a la próxima edición de la Euroliga. Toda una fiesta. Las finales siempre esconden sorpresas. El Lietuvos Rytas queda excluido de esa categoría. El estado mental del Real Madrid para el partido sí engordaba los enigmas cubiertos por el velo de la incertidumbre. La experiencia es un grado y, desde luego, la puesta en escena de los blancos mejoró con creces la de hace tres años que le costó el título contra el Hapoel Jerusalén. Reyes, Mumbrú y Hervelle El hecho de moverse la mayor parte del tiempo por delante en el marcador ayudó al Madrid a mantener la cohesión ante un rival de excelente calidad, que acabó el primer tiempo en ventaja, gracias a una mayor amplitud colectiva. Reyes, un coloso debajo de los dos aros, firmó catorce puntos antes del descanso. Mumbru, nueve. Hervelle, seis, aunque la aportación del belga hay que medirla en el deseo de victoria y el sacrificio. Pero la inspiración de estos tres hombres no pudo imponerse en los primeros veinte minutos a la mayor abundancia de recursos ofensivos del Lietuvos. Nueve hombres del cuadro báltico anotaron en algún momento con anterioridad al intermedio. Tres menos por parte madridista y, además, sin que el jugador habitualmente más productivo (Louis Bullock) alcanzara su grado de protagonismo. En el Lietuvos, todo era equilibrio, desde el reparto de los puntos hasta la batalla reboteadora, donde ambos conjuntos han liderado la competición durante toda la temporada con una ligera ventaja para los chicos de Plaza. El Madrid necesitaba interpretar esos dos primeros cuartos para ajustar la defensa, para cerrar el exceso de vías hacia el aro que encontraba el bloque dirigido por Trifunovic. Necesitaba romper el partido, dar el estirón, con paciencia, pero sin pausa. Y a eso se aplicaron los blancos a la vuelta del vestuario. Bullock cobró peso delante del aro báltico, donde Reyes y Hervelle daban una lección de entrega y compromiso. Los distanciamientos previos al ecuador del encuentro habían terminado en nada, aunque la diferencia más larga sólo había establecido siete de distancia. Mediado el tercer cuarto, el Madrid ya la tenía otra vez en el bolsillo (43-50 y 45-52, min 25). Chris Smith traspasó esa barrera desde el arco de triples a cuatro minutos para la conclusión del periodo (47-55). La final se estaba decidiendo en esos instantes. Ahí normalmente merodea Bullock. El norteamericano parecía más cómodo que en la primera parte y secundó a Smith para poner al Lietuvos en una situación muy delicada. O reaccionaba o empezaba a ceder, definitivamente, el triunfo (48-58 min 27). Trifunovic, el técnico del Lietuvos, detuvo el juego con un tiempo muerto. Fue su penúltima intentona. Smith volvió a los 6,25 metros y el Madrid agarró un asa de la copa gracias a un parcial de 0-8 (48-63 min 28). Las opciones del Lietuvos murieron frente a un Madrid enchufado al choque, con Bullock en su papel, Hervelle y Reyes como dos gladiadores y, en especial, con Smith disparando sin fallos.