Tres formas de marcar época

Paulo Alonso Lois
P. Alonso REDACCIÓN

DEPORTES

DOUG MILLS

Tiger Woods es el más mediático, Phelps ya luce como el mejor nadador de la historia y Federer roza la perfección en el tenis. Tienen más en común de lo que pueda parecer

03 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Por distintos caminos, el golfista Tiger Woods, el nadador Michael Phelps y el tenista Roger Federer dominan el deporte individual. Alimentan el debate sobre si son los mejores de la historia en su disciplina. Tienen más en común de lo que parece. Infancia Nacido en Baltimore (Maryland) en 1985, Phelps empezó a nadar con 6 años, y desde los 11 aprende de Bob Bowman. Al subir peldaños, aparcó su pasión por otros deportes. Parecido le sucedió a Federer (Basilea, 1981), gran futbolista de crío. Cuatro entrenadores marcan su carrera. Tiger Woods (Cyprress, California, 1975) había sido elegido para cambiar la historia del golf, según una revelación de su padre, veterano del Vietnam. Este planeó al milímetro su vida, le imprimió disciplina militar y le moldeó con los mejores maestros del mundo. Irrupción Woods fue en todos sus pasos un prodigio de precocidad, hasta que cambió el golf moderno en Augusta con 21 años. Phelps llegó a los Juegos de Sídney a los 15. Cinco meses después, lo nunca visto en natación, batió el récord de 200 metros mariposa. Genio de progresión contenida, Federer también ganó el Wimbledon júnior y la Orange Bowl. En el 2001 tomó el relevo simbólico de Sampras, heptacampeón de Wimbledon, al que derrotó en octavos en Londres. Alzó su primer grande con 21 años y se aupó al número uno con 22. Desde entonces no tiene rival; sólo Nadal le tose en tierra. Hazañas Quizá es Phelps el único de los tres fenómenos que ya es el mejor de la historia en su especialidad, tras soplar 25 velas. Si se puede cuantificar el poso de un deportista en una disciplina, está al menos a la altura de Mark Spitz, que ganó siete pruebas en los Juegos de Múnich 1972. La bala de Baltimore sumó seis oros y dos bronces en Atenas 2004, y siete oros en el Mundial de Melbourne, donde sólo el error de su compañero del relevo 4x100 estilos Ian Crocker le dejó sin el octavo. Otras muchas marcas le sitúan por encima de Spitz. Y la leyenda continúa¿ A los 25 años, Federer suma diez grandes, frente a los 14 de Sampras. Sólo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam. Parecido le pasa a Woods a los 31 años, ya con 12 majors , a seis del mítico Jack Nicklaus. Legado El deporte necesita ídolos, y la llegada de La bala de Baltimore devolvió atención a la natación. Tiene seis récords mundiales vigentes, aunque llegó a batir trece. Si existiera un canon de belleza en tenis el patrón sería Roger Federer. Domina todos los recursos, juega con una plasticidad exquisita y es el más espectacular. Su jerarquía en toda superficie cobra más valor que en otras épocas, cuando el tenis no era tan popular. Si no tiene rival es, simplemente, por su talento. En el 2005 encadenó 24 finales seguidas, todas ganadas; la temporada siguiente logró 12 títulos y alcanzó 48 triunfos consecutivos en hierba. Va a más: en su último Open de Australia no cedió ni un set, y hoy suma ya 167 semanas como número uno mundial, otro hito. Pero nadie cambió la forma de entender su deporte como Woods. A los 21 años barrió en el Masters. Fue el más joven ganador de un major , con la mayor diferencia y menos golpes. Tras su irrupción, como un atleta de enorme pegada, se alargaron los campos, los demás jugadores se muscularon y el golf ya no fue exactamente como antes. Espíritu de equipo Si Woods y Federer no lucen con sus países, Phelps encarna el espíritu de equipo. Ya con siete medallas en Atenas, cedió su plaza en la final de 4x100 estilos a Ian Crocker. La normativa le hacía partícipe del oro porque había tomado parte en las series. Dejó su puesto en un gesto polémico, que con el tiempo fue aplaudido. Federer, como la mayoría de grandes tenistas, apenas disputa dobles, y aún no alzó la Davis con Suiza. Woods venció en sólo una de las cinco Ryder Cup que jugó. Vida Phelps cometió algún exceso. Con 18 años, fue detenido ebrio tras saltarse un stop al volante. En la Universidad de Michigan cursa dirección deportiva. Como Woods, adora las hamburguesas. Tiger, tan cerebral, programado para ganar, parece más cercano tras su matrimonio con la ex modelo sueca Elin Nordegren. Quizá el más sencillo de los tres, a Federer casi sólo se le conoce un exceso verbal, tras su último título en Australia: «Podéis llamarme genio». De crío sí era rebelde; cuenta que le echaban de la pista. Su pareja es la ex tenista suiza Mirka Vavrinec. Maná Con diferencia, Woods lidera desde hace tiempo la lista de Forbes como el deportista mejor pagado. Al año amasa 62 millones de euros como marca y 12 en premios. Icono global, sirve su imagen a Nike, General Motors, American Express, Buick y Accenture. Ningún tenista ganó nunca tanto como Federer en un año, porque su dominio fue mayor del que jamás se vio. En el 2006 reunió ocho millones de dólares en premios. Los tres fenómenos participan en proyectos de ayuda a los desfavorecidos, y el suizo es embajador de buena voluntad de Unicef. Sin el seguimiento continuo del tenis y el golf, Phelps sirve su imagen a Speedo, Visa, Omega, Power Bar y Matsunichi.