El triatleta ferrolano pule matices para robar tiempo al reloj. Quiere mejorar en los primeros 300 metros de natación y, sobre todo, correr medio minuto más rápido
01 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.A estas alturas del partido, y a pesar de que sólo lleva un año en la élite del triatlón internacional, Javier Gómez Noya ya se ha convertido en el rival a batir por todos los rivales. Después de ganar la Copa del Mundo, ha adquirido la experiencia que le faltaba, lo que unido a sus increíbles cualidades innatas, lo convierten en un fenómeno. Ahora, faltan los matices. Se trata de pulir el diamante en bruto que es el chico de Ferrol para alcanzar el mayor rendimiento posible. Por ello ha planificado una temporada diferente a las anteriores en algunos aspectos. A sus 24 años, Gómez Noya es un pura sangre. Sus facultades son tales que su equipo de trabajo tiene ahora una peculiar preocupación: no caer en el sobreentrenamiento. Con él no sólo se trabaja para el presente. Se trata de administrar un cuerpo privilegiado con un consumo de oxígeno máximo de 82 mililitros por kilogramo de peso (extraordinario) y un umbral anaeróbico de 177 pulsaciones donde corre a tres minutos el kilómetro. «En triatlón se producen muchos casos de sobreentrenamiento, con deportistas que se obsesionan con trabajar más y más», reconoce el propio deportista. Calidad y no cantidad Noya puede entrenar más intensamente y hacer más volumen, pero no lo hace, sobre todo en natación y ciclismo. Si puede hacer tres sesiones de intensidad, hace dos. Y en volumen, lo mismo. Gómez Noya viene a nadar 40.000 metros frente a los 60.000 de otros colegas, un cincuenta por ciento más; en bicicleta, unos 500 kilómetros a la semana, cuando lo habitual es cubrir entre 600 y 750. Javi va sobrado. Tal vez dentro de cuatro años tenga que hacer mayor volumen para mantener su rendimiento, pero ahora no es necesario. La planificación del ferrolano, que acaba de abrir el 2007 con un extraordinario segundo puesto en la Copa del Mundo de Mooloolaba, pasa por pequeñas mejoras. En el primer sector del triatlón, la natación, uno de sus fuertes, no necesita dar el máximo ni salir del agua con ventaja. Lo fundamental son los primeros 300 metros: colocarse bien para nadar cómodo, guardar fuerzas y salir entre los primeros. Noya es, probablemente, el triatleta con mejor técnica natatoria del mundo. Los hay con un tren superior megadesarrollado, pero él los combate y supera con una técnica espectacular. En la zona subacuática es tomado como modelo. Lleva el codo muy alto y agarra el agua magistralmente. Avanza por bueno, que no por fuerte. Por eso no se ha molestado en mejorar su récord gallego de 1.500 metros y sí en nadar los 400 en cuatro minutos. «Leer» las escapadas Sobre la bici -el segundo sector de la disciplina-, la campaña pasada le valió para saber a qué triatletas tiene que neutralizar y qué distancia puede ceder a cada cual. Ha trabajado los primeros kilómetros para intentar distanciarse de los rezagados en la natación. Y en cuanto a la carrera a pie, la más decisiva, Noya ha constatado que no le conviene disputar al esprint los últimos metros. De hecho, ya sabe lo que es perder de esa manera ante otros de los mejores del mundo. Noya es capaz de marcar un ritmo muy alto durante mucho tiempo, y esa puede ser su baza. «Mis sensaciones ahora son magníficas. Me veo capaz de hacer una gran temporada», dice. Un gallego de Ferrol se ha convertido en el rival batir de todos los triatletas del mundo.