El Celta prolonga su pesadilla tras empatar con el Athletic

Víctor López VIGO

DEPORTES

ÓSCAR VÁZQUEZ

La expulsión de Pablo García a media hora del final resultó clave

11 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La agonía seguirá para Celta y Athletic en lo que resta de campeonato tras sus tablas de ayer. El choque no aclaró nada en la pelea por la permanencia. Desde el punto de vista vigués, queda en el lado optimista el seguirse viendo fuera de los puestos de descenso y haber ganado el golaveraje a un rival directo. Además han recortado un punto a dos rivales por la salvación como Levante y Mallorca. En el lado negativo se puede apuntar la resurrección de Nàstic y Real Sociedad que se mantienen con vida. El partido tuvo el carácter de final esperado desde su inicio. Ambos conjuntos transpiraban los nervios de una situación difícil. Los celestes salieron temerosos y creyeron que tácticamente su mejor arma podía ser el contragolpe. Su recuperación de balón se producía a una distancia abismal de la portería contraria y eso le maniataba para cualquier opción de sorpresa. El Athletic dominaba sin crear peligro y la primera media hora transcurrió sin sobresaltos, exenta de fútbol pero nunca de emoción. Las llegadas se producían a cuenta gotas y casi siempre tras una acción a balón parado. Estos dos equipos son los que más tantos reciben tras una jugada de estrategia. Por este motivo, no es de extrañar que ambos goles y las mejores oportunidades llegasen así. Un córner encontró en segunda instancia el centro de Jonathan Aspas. Baiano en el segundo palo asiste para el remate libre de Ángel. Sólo le estorbó la presencia de Yago intentando también cabecear. El canario, como Oubiña ante el Nàstic, volvía a aparecer para sacar a Vázquez del atolladero. La mejor entrada de la temporada en Balaídos vino dada también por la numerosa presencia de seguidores bilbaínos -unos tres mil- en las gradas. A pesar del gol local, la fiesta continuó con un comportamiento ejemplar de ambas aficiones. Sin embargo, en el terreno de juego no estaban para grandes celebraciones. El Celta parecía cansado y poco a poco fue cediendo metros al rival. Para colmo de su estrategia conservadora se quedó con el jugador más efectivo en este fútbol, Pablo García. El uruguayo se ganó la segunda amarilla por agarrar a Aduriz por el cuello pero el árbitro decidió convertirlo en roja directa. Tanto monta, el caso es que los celestes se quedaban con diez a media hora del final. El Athletic encontró su ocasión en una falta lateral. Yeste colgó para que Aduriz cabecease con maestría. El partido estaba otra vez empatado pero desnivelado en el número de efectivos. Fue entonces cuando el técnico local se acordó de los cambios y fue retirando a sus jugadores más castigados. Una ocasión de Nené en un mano a mano con Aranzubia y un remate al palo de Sarriegui en el tiempo añadido constituyeron las posibilidades de desequilibrar un partido que siempre estuvo muy igualado. Ambos demostraron que les queda mucho sufrimiento por pasar. El descenso acecha y quedan doce finales.