El equipo vigués aterrizó ayer en la capital rusa a cinco bajo cero
13 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.El Celta llegó ayer a Moscú con menos frío del temido -cinco grados bajo cero- pero con la mayor nevada de los dos últimos inviernos en Rusia. La culpa según los moscovitas era del martes 13 que les dejó grandes colapsos de tráfico y veinte centímetros de nieve. Al equipo vigués el manto blanco le puede servir para aclarar un panorama negro. La cita rusa se enfoca por todos como una forma de llegar a Pamplona con otra cara menos triste que la que ahora presenta. «Un triunfo le daría una alegría a la afición y para nosotros sería un respiro. Los problemas están ahí pero si las cosas salen bien vamos a respirar un montón. Este viaje nos viene bien para desconectar un poco. La UEFA es una competición complicada pero nos puede ayudar para la Liga», comentaba ayer el brasileño Iriney. El medio centro admitía que la plantilla está enojada consigo misma y este desplazamiento puede tener un efecto dulcificador. «Estamos cabreados por todo pero no está nada terminado. Acaba de empezar la segunda vuelta. Las cosas no nos están saliendo bien ni en casa ni fuera. Cualquier resultado positivo nos puede hacer ver las cosas de otra manera». Iriney acostumbrado a una temperatura en su ciudad natal de unos 35 y 38 grados en su ciudad natal comentaba que «vamos a disfrutar de una temperatura muy distinta». En la misma línea Nené recordaba el frío que le tocó pasar en Vitoria jugando en el Alavés y temía el que se puede encontrar aquí. «No lo quiero ni pensar. Ojalá se produzca una subida de temperatura antes de que empiece el partido. Estuve a menos tres en Vitoria y ya era complicadísimo». El interior zurdo admite que están pensando más en Pamplona, pero mañana a la hora del partido contra el Spartak (17:00, hora española) eso cambiará. «Es una competición distinta que hasta ahora nos ha venido bien. Un buen resultado nos puede hacer llegar a Pamplona con otra cara. Seguimos con la misma ilusión. Hasta el partido es lógico que pensemos en Pamplona pero luego nos centraremos en este encuentro y olvidaremos».