Vidal se reivindica otra vez

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DAVID VIDAL dice de sí mismo que fue un mediocre jugador y que es un entrenador mal aprovechado. Su currículo parece darle la razón, porque está repleto de experiencias en las que ha exprimido el rendimiento de equipos modestos y se echa en falta la oportunidad de haber dirigido a un colectivo con más ambiciones. Tiene otra espina clavada, la de no haber triunfado en su tierra. Lo intentó con el Compos, pero el club santiagués había entrado ya en una espiral descendente sin retorno. El técnico de Portosín se reivindicó en Murcia. Cogió una nave hundida en los últimos puestos, la sacó al flote y al año siguiente, sin apenas fichajes, la llevó a Primera. Paradójicamente, ahí se acabó su singladura en la entidad pimentonera. Ahora tratar de repetir hazaña en el Elche. Lo anunció el día de su presentación. Y, de momento, le salen las cuentas: lleva tres triunfos en tres partidos. Una cosa no ha cambiado nunca: sigue igual de histriónico, irónico y mordaz. Y sigue considerándose un pedagogo y un motivador. Como en sus etapas más célebres, las del Cadiz y el Logroñés.