Aunque Lucía Nespereira no posó en una revista junto a sus compañeras del Navalcarnero, denuncia como ellas la precariedad del fútbol sala femenino
28 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.«¿Por vergüenza? No, pero si el día de mañana quiero ser profesora, no me gustaría que mis alumnos viniesen a clase con una revista en la que saliese desnuda». Ni el éxito de la peluquera de Arcade Ana María Ríos la hizo dudar. La ourensana Lucía Nespereira rechazó quitarse la camiseta y cubrirse con balones y botas como sus compañeras, aunque las mueve un mismo fin: sacar de las catacumbas el fútbol sala femenino. La plantilla del Navalcarnero al completo, salvo tres de sus jugadoras (entre ellas la gallega), denunció el pasado lunes en la revista Interviú la situación de un deporte en el que la igualdad entre sexos está muy lejana. Con la selección española masculina campeona del mundo y sus equipos aclamados en Europa, los clubes femeninos no disputan competiciones internacionales (simplemente, éstas no existen) y el combinado debe conformarse con torneos amistosos (que, por cierto, gana todos), debido a la falta de campeonatos continentales o mundiales. «Se piensa que este es un deporte aficionado, pero existe una División de Honor y la selección femenina ha derrotado al combinado nacional de Brasil, pero como no hay ni Mundiales, ni Copas de Europa, ni nada de eso, nadie le da más mínima importancia», explica indignada Lucía. El mejor equipo El Navalcarnero presume de ser el mejor equipo español. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana derrotaron al Villalba por once goles a uno, un resultado nada excepcional en la trayectoria de este conjunto. Líder de la Liga, durante la que sólo perdió dos partidos, la gallega juega de ala cierre (posición similar a la de defensa en el fútbol). «Estudié en el colegio Ben-Cho-Shei y en el recreo jugaba con los chicos gracias a un profesor que tenía, Germán González. En el Ourense estuve una temporada y media, pero como descendió de categoría me ofrecieron una prueba aquí y estoy muy contenta», recuerda. Así, Nespereira, que además cursa estudios universitarios de Empresariales, tuvo que abandonar su tierra para triunfar en el deporte, aunque no se olvida de sus orígenes: «En el Ponte Ourense juegan mis amigas Yenys, Bea Seijas, que es internacional, Dolo y Alba, que jugaron el ascenso el año pasado con el Riazor de A Coruña; el equipo va muy bien y sería una alegría que pudiera llegar a la División de Honor». La otra gran pasión de la futbolista es el lanzamiento de jabalina. «Fui a campeonatos de España y logré algunas medallas, pero me gustan más los deportes de equipo», explica. El Navalcarnero disputará a partir del próximo viernes la Copa de la Reina en las Islas Canarias, competición en la que es el claro favorito. «Ahora tengo más minutos de juego, pero es muy difícil quitar el puesto a estas jugadoras, que son las mejores del mundo. Yo tengo veinte años de edad y todavía estoy aprendiendo», reconoce la gallega, quien revela su gran deseo: «Que el fútbol sala sea olímpico y participar en unos Juegos». Para soñar no hace falta desnudarse.