El Cholo se gradúa en Estudiantes

Arturo Lezcano González BUENOS AIRES

DEPORTES

El espíritu de lucha y la fe de Simeone fueron la bandera del plantel que ganó al Boca en la final de la Liga argentina

14 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

En dos frases se resume el espíritu de Estudiantes de La Plata, flamante campeón del fútbol argentino. Una fue escrita en una pizarra del vestuario de Old Trafford por el ídolo máximo del club pincharrata, Osvaldo Zubeldía, hace 40 años: «A la gloria no se llega por un camino de rosas». La otra la firmó Diego Pablo Simeone el miércoles tras el triunfo contra el Boca Juniors: «En la victoria siempre hay que creer». Dos frases, el mismo talante, el de un equipo que jamás se da por vencido. Así ganó Estudiantes el Torneo Apertura 2006, y así se le reconoce ahora a Simeone, que en febrero todavía corría en el campo y que en sólo 35 partidos en el banquillo (tantos como años tiene) ya puede presumir de ser campeón. Una graduación cum laude con Estudiantes. Muchos se han apresurado ya a postularlo como futuro técnico del Atlético de Madrid. Tendrán que esperar para verlo en España, donde el reglamento impide ejercer a un entrenador sin dos años de experiencia previa. Pero en Argentina Simeone ya es un referente. Tras un amargo debut en Racing de Avellaneda, en mayo consiguió reunir en La Plata a un equipo con buenos mimbres pero escaso espíritu ganador. Con la ayuda de Juan Sebastián Verón como guía en el campo, y el orden táctico y la unidad del grupo por bandera, el Cholo encontró la gloria. No fue un camino de rosas, pero él siempre creyó en la victoria. Incluso cuando enganchó varias derrotas al principio del campeonato. De repente le dio la vuelta a la tortilla con 12 triunfos y un empate en los últimos 13 partidos, entre ellas el histórico 7-0 en el clásico contra Gimnasia. Forzó una final de desempate con el Boca, que daba el campeonato por ganado con mucha antelación. Y lo ganó en un partido que recogió punto por punto el manual de uno de los emblemas del Atlético del doblete: presión asfixiante, dos líneas de cuatro, libertad absoluta para los delanteros... y fe. A la europea Así remontaron el partido, con un gol a balón parado, una de las obsesiones de Simeone, y otro tras una jugada sin aparente peligro culminada por Pavone. Ahí explotó el Cholo, enfundado en su traje negro de corte europeo, como su fútbol, que ahora se compara al de anteriores equipos campeones de Estudiantes. Se le pueden buscar semejanzas en la frase clásica de Simeone, que apela a salir «con el cuchillo entre los dientes». No con cuchillos, pero sí con alfileres se dice que llegó a jugar Estudiantes en su ciclo más glorioso, en el que ganó un campeoanto argentino, tres Copas Libertadores y una Intercontinental. Fue entre 1967 y 1970, cuando triunfó el denominado antifútbol de Zubeldía, el de la frase de Old Trafford. Tan violentos eran que varios futbolistas llegaron a pasar una noche en la cárcel tras un partido repleto de agresiones contra el Milan. Pero ganaban, como luego ocurrió con Bilardo, jugador en el equipo de Zubeldía y entrenador del denostado pero laureado Estudiantes de 1982. Al año siguiente los pincharratas conquistaron su último campeonato y se quedaron a la espera de que llegase otro Zubeldia, otro Bilardo. Con un estilo más aseado, pero con el mismo espíritu de lucha, llegó. Era Simeone, el que ya es campeón, el que sueña con el Atlético de Madrid.