| O |
01 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.HASTA LA NOCHE de pasado mañana no se sabrá si el Barcelona superó o no el duro mazazo que le propinó el Chelsea anteayer en el Camp Nou, en la que se presumía sería otra noche triunfal del actual campeón de una Champions que, ahora, intentan situársela alejada pero a la que llegará a tiempo de seguir figurando en la lista de firmes aspirantes a conquistarla. Que así no suceda significaría un auténtico cataclismo para el club que preside Laporta aunque, después de lo visto, el Chelsea figura a la par con los azulgrana en la cotización de cara al título europeo. La pregunta surge con fuerza en el ambiente de las Ramblas barcelonesas, igual que en el entorno futbolístico coruñés: ¿Acusará el Barcelona, en Riazor, el mazazo que le propinó el Chelsea? He ahí la cuestión que envuelve el partido del sábado, con una importancia que agobia a los responsables del club azulgrana. Aquí, por lo que se informa, aquella importancia la asume Joaquín Caparrós, enfrascado en mentalizar a sus jugadores tal como exige este próximo encuentro.