«Todos somos campeones»

Ángel Fabián OVIEDO

DEPORTES

J. L. CEREIJIDO

Reportaje Oviedo homenajeó a Fernando Alonso, que brindó su título a los aficionados de «España, Asturias y Oviedo», y se despidió «hasta el año que viene»

29 oct 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

«Todos, España, Asturias y Oviedo, somos campeones. ¡Dos veces campeones del mundo!». Fernando Alonso compartió ayer de este modo su triunfo con los aficionados. El piloto ofreció el título a sus seguidores desde el balcón Ayuntamiento de Oviedo, ante una plaza totalmente inundada por la llamada marea azul. Unas siete mil personas estuvieron con Alonso en su ciudad natal y casi no le dejaron hablar entre aclamaciones. Al mediodía, Alonso se asomó al balcón del consistorio ovetense. Entonces sonaban los últimos acordes del We are the champions de Queen y comenzaba una lluvia de papelitos azules y blancos. La fachada del edificio estaba cubierta por una enorme pancarta en la que se leía «Enhorabuena». El piloto se mostró emocionado y se vio interrumpido por una enfervorizada multitud que no cesaba de gritar su nombre. Después también se acordaron de Michael Schumacher, aunque en términos bastante menos cariñosos. Pero Alonso enseguida se adueñó de la escena, se mostró feliz de estar cara a cara con su gente. «Puedo presumir de tener la mejor afición del mundo, en otros deportes suele haber este tipo de afición, pero en el motor es muy raro poder ver esto, por eso soy un privilegiado», reconoció. Después, hizo un breve repaso a la temporada, en la que destacó la victoria de Barcelona. «Muchos de vosotros estabais allí, gracias a ello me sentí invencible». Confesó que después llegaron momentos peores: «A veces parecía que criticaba al equipo, pero lo único que hacemos en esos casos es motivarlo, pedirle que no se durmieran para que no nos pillara el lobo. En esos momentos, algunos perdieron la fe, pero vosotros no, eso me ha ayudado también a lograr el campeonato». En las últimas carreras dijo que hubo mucha tensión y mucha rabia interior. «Hubo cosas injustas, pero al final el deporte y la buena gente prevalecen. Me hizo gracia ver a una chica japonesa con la bandera de Asturias y diciendo ''¡ Puxa Asturies !''. Son cosas que uno nunca podrá olvidar». Alonso se despidió con un «hasta el año que viene» de los aficionados, un adiós con el que deja ver su esperanza de alzarse con el próximo Mundial.