El Kun desplaza a Torres como estrella del rival del Deportivo
19 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ergio Agüero, alias El Kun por culpa de su parecido físico al dibujito japonés del cavernícola Kum Kum, ha ganado por la mano a Fernando Torres el honor de ser el referente mediático del Atlético de Madrid, próximo rival del Deportivo en la Liga. La sombra del argentino eclipsa cualquier otro avance futbolístico en clave colchonera, incluso el buen hacer del entrenador Javier Aguirre, que ha conseguido el mejor arranque rojiblanco de los últimos tiempos. Así, las graves lesiones de Maxi y Petrov, que se pierden toda la temporada, son menos con el Kun en nómina. Claro que Aguirre echó un ojo a algún que otro partido del Deportivo y apreció un centro del campo rocoso. «Con Caparrós, hay mucha talla física, mucha pootencia. Va ser un duelo de estos duros», dijo. Por eso, la titularidad de Agüero se tambalea si el conservadurismo se impone en forma de trivote. «Luccin, Maniche y Costinha pueden formar el mediocampo en Riazor, pero también podemos jugar con dos puntas, con rombo, con gente por dentro...», añadió. Pero lo que quiere el Vasco Aguirre es lo de siempre. Manejar el tiempo del partido, manosear la pelota, jugar rápido. Es decir, Sergio Agüero. Y el Kun es ese tipo de jugadores que lo mismo inventan una jugada de libro como marcan un gol con la mano sin ruborizarse, para cobrarse moralmente los favores realizados al fútbol hasta el momento. La escuela del potrero tiene esas cosas. Los argentinos bautizaron con ese nombre a las canchas de barrio en las que se practicaba un fútbol donde la diversión y la victoria sobre el rival eran prioridades como el comer. Si el trivote no arraiga en la cabeza de Aguirre, el Dépor se verá con el niño (dieciocho añitos recién cumplidos) que se convirtió en el traspaso más caro de la historia del fútbol argentino sin siquiera alcanzar la mayoría de edad (veintisiete millones de euros). Claro que, nadie se asustó al ver las cifras, porque el que más y el que menos, ya sabía cómo se las gasta el Kun, que ha hecho famoso el apellido de su madre Adriana. Adelantó a Maradona y a Pelé y se estrenó en la Primera División argentina con la camiseta del Independiente de Avellaneda y quince años de edad. Otro récord más para el porteño. Fue suficiente para que River y Boca se peleasen por él, y la Juventus intentase pescar en río revuelto. Nada de nada. Agüero quería ser el nuevo Tévez cuando el Apache ni siquiera se había consolidado. Es la vorágine del fútbol argentino. Mientras, campeón del Mundo sub 20 gracias a él mismo (provocó un penalti en la final que marcó Messi y significó el 2-1 definitivo). Cuando el Kun repasaba su infancia en Villa Itatí se veía reflejado en Carlitos, y olvidaba su miedo a las ratas y a la oscuridad para encomendarse al balón. Pero con el paso del tiempo, el hijo del remisero (una especie de taxista) Leonel del Castillo vio cómo los trucos del potrero eran de difícil aplicación en el fútbol profesional. Como cuando se guiaba por la sombra de los rivales para regatearlos bajo un sol de justicia en su Buenos Aires natal. A pesar de ello, Agüero salió adelante con fuerza. No en vano, era el sucesor de Romario (dicho por Menotti) o del mismísimo Maradona (predicción pública del propio Pelusa). De la mezcla entre el «tome la camiseta y haga lo que quiera» del potrero, y el apadrinamiento de Javier Aguirre en su desembarco en Europa saldrá el que dicen será el mejor jugador del mundo. Si madura personal y profesionalmente por los cauces correctos. Por lo pronto, el Deportivo verá sobre el césped de su campo, un chaval recién llegado de uno de esos países en los que el fútbol es imaginación, todavía no moldeado por las estrecheces tácticas del Viejo Continente. De momento, el Kun ha conseguido que a Fernando Torres se le bajen los humos y que al Atlético se le eleve la autoconfianza. Ayer era El Pupas. Con Agüero, hoy en día, no está tan claro. De hecho, al argentino se le exigirá un grado más de aportación, si cabe, tras la lesión de su compatriota Maxi, uno de los tres trapecistas del cuero que sobrevivían en el plantel colchonero. Claro que, no será la empresa más complicada para un chaval que saltó de la octava categoría al primer equipo del Independiente, con el único bagaje de haber jugado para dos equipitos de los barrios porteños de Loma Alegre y Los Eucaliptos, o haber vestido la camiseta de Los Primos de Berazategui. Entretanto, se le perdona todo. El ex atlético Paunovic (ahora en el Getafe), dijo con respecto a su gol con la mano al Recreativo de Huelva: «Yo también metería un gol con la mano ya que quien no arriesga no gana. Es un reflejo, pero hay que arriesgarse. Agüero se arriesgó a una amarilla, no se la sacaron, y encima consiguió tres puntos para su equipo».