Reportaje | «Yo soy de los que arranco de salida», dice Gonzalo Rabuñal, que firmará la próxima semana por el Karpin Galicia
11 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Nunca es pronto para fugarse ni tarde para atacar. Ésa es la máxima de Gonzalo Rabuñal. «Yo soy de los que arranco de salida. Siempre arriesgo. Desde juveniles, siempre me he metido en Me paso muchos kilómetros escapado», señala el corredor de Arteixo. Así fue como el corredor del Cambre Frisonoble se adjudicó la Volta a Madeira. Ese camino le ha llevado también hasta el Karpin Galicia. Ayer le indicaron que la próxima semana firmará su contrato con el equipo profesional gallego. «La verdad es que me hizo mucha ilusión esa llamada telefónica», reconoce. El salto al profesionalismo no se le va a escapar. El Karpin ya ha tomado medias con respecto a Rabuñal. Tiene su talla de ropa y de bicicleta. «A mí me encantaría que fueran Bianchi. Su primera bici fue una Bianchi verde, era preciosa», dice su madre. Al ciclista le toca descansar y engordar sólo un poquito, pero siempre sin alcanzar los 70 kilogramos que disparan la alarma de su conciencia. Pero no tiene problemas, a pesar de su reciente enganche a la Nutella, una crema de avellana. Ahora, repasa los maillots de campeón que se enfundó este año. Y disfruta de su reciente triunfo en la Vuelta a Madeira. «Fue duro, veía por todas partes carteles del 15% y del 20% de desnivel. Un día en el que no iba muy bien, me fijé en que un cartel anunciaba una pendiente del 25% y daba vértigo mirar hacia atrás. No había terreno llano ni margen para el descanso. Todo repechos. Invertimos cinco horas para acabar la etapa de 120 kilómetros. Y es que en un Corsa y por la autopista no pasábamos de 60 kilómetros por hora», explica. Admite que, aunque su director deportivo quería que ganara la carrera, él llegaba para buscar un triunfo de etapa y situarse bien en la general. «Pero me encontré muy fuerte», señala. Rabuñal, que ocupa la tercera posición en el ránking nacional de categoría sub-23, apunta que éste era el momento ideal para pasarse al profesionalismo. «Pero si no fuera por el Karpin, tal y como se presenta el panorama ciclista, estaría complicado. Hay muchos rumores sobre nuevos equipos, pero las cosas no acaban de concretarse», dice. El representante coruñés del equipo autonómico considera anecdótico que un ex jugador del Celta sea el gran patrocinador de la formación en la que arranca su aventura profesional. «Valery Karpin ha encontrado una buena plataforma publicitaria. Y está apoyando varios equipos en Galicia. Ojalá pusiera dinero hasta el presidente del Celta. Y yo te puedo asegurar que no soy precisamente de este equipo. Por lo menos, Karpin va a estar apoyando este deporte tres años. Y eso, aunque después se vaya, es mucho». Flandes, un sueño Con un futuro halagüeño, Rabuñal puede pensar en su victoria soñada a largo plazo. Y, como tantos otros corredores, sueña con las clásicas. «Antes siempre decía que me encantaría ganar la París-Roubaix, pero después de mi experiencia con los adoquines en Bélgica y Portugal se me quitaron las ganas. Entras en ese terreno a unos cuarenta kilómetros por hora y sales a veinte y doblado. Me gustaría vencer en una de esas clásicas con repechos duros, de esos que me van bien. En Flandes, por ejemplo», señala.