Esteban detuvo un penalti a falta de 25 minutos con 1-0
28 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El Celta estuvo ayer contra las cuerdas aunque el marcador diga lo contrario. El equipo de Fernando Vázquez acusó la tensión de la situación en la Liga y el Standard le creó muchas complicaciones. Los goles oportunos de Baiano y Canobbio y la magnífica actuación del portero Esteban decidieron la clasificación de los vigueses para la liguilla de la Copa de la UEFA. Pronto los celestes empezaron a cometer las primeras imprecisiones en los pases, clara muestra de que llevan la tensión acumulada en las venas. Estaban más pendientes de no perder la posición defensiva que de buscar el gol que les diese la tranquilidad. Los belgas tampoco tenían prisa. Se presentaron en Balaídos como un tigre agazapado a la espera de sorprender a su presa. Y su mayor tranquilidad les permitió dar los primeros zarpazos en sendos disparos de Rapaic tras dos contragolpes que metieron el miedo en el cuerpo del Celta. Esteban estuvo a la altura de las necesidades de su equipo metiendo presión a Pinto, que no debe descuidarse si no quiere perder la titularidad. Afortunadamente no dio tiempo a situarse al borde del infarto porque los célticos respondieron con el gol de Baiano, que ejerció el efecto de un calmante. Fue un centro desde la derecha de Núñez, que peleó Jorge y tras un rebote le quedó a Baiano, que sacó su mejor instinto para superar al guardameta belga en su salida. Los de Vázquez soltaron sus miedos y empezaron a intentar jugar al fútbol, a buscar los huecos a la espera del error rival. Claro que el Standard no el perdió la cara al partido a pesar de su clara desventaja en la eliminatoria. Conseguían tapar bien todos los pasillos y cuando tenían la oportunidad de contragolpear eran letales. Sabían que con un gol volvían a meterse de lleno. Lo cierto es que la zaga celeste tuvo más trabajo. Las llegadas eran más claras para los belgas que para los vigueses. Las indecisiones defensivas que se vieron en anteriores partidos siguen produciéndose. Los de Lieja veían como pasaban los minutos y como el gol no llegaba tuvieron que acelerar el ritmo. El arranque del segundo tiempo fue frenético y Conceiçao tuvo en sus botas la ocasión más clara para su equipo, pero fue nuevamente Esteban quien se lució salvando lo que ya parecía el empate. El problema era que las líneas célticas seguían estando demasiado separadas, facilitando así los movimientos rivales en los contragolpes. También hubo varios saques de esquina en los que siempre metían el miedo en el cuerpo. Esteban se ganó ayer la santidad, porque en estos momentos de agobio llegó el penalti de Lequi que lanzó Geraerts y detuvo el meta asturiano. Cuando peor lo estaba pasando el Celta llegó el bálsamo definitivo en el primer balón que tocó el recién incorporado Canobbio, que sorprendió al meta belga con un gran derechazo al segundo palo. Baiano sentenció. Ahí se acabaron las esperanzas del Standard y los célticos pudieron respirar por fin.