«Ahora compito sin dolor»

Mariluz Ferreiro A CORUÑA

DEPORTES

David Castro ha vuelto a los puestos de privilegio del Nacional tras solucionar en el quirófano los problemas de riego que sufría en una pierna, pero ahora su escollo es la federación española

25 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

David Castro (A Coruña, 1975) asegura que el año pasado se hubiera descolgado a las primeras de cambio en el Campeonato de España. «No hubiera aguantado el ritmo», reconoce. Pero esta temporada acabó cuarto. El secreto, haber dejado atrás el sufrimiento. «Ahora compito sin dolor», explica. Antes, corría con un lastre. Tenía dañada una arteria de una de sus piernas y el riego sanguíneo era deficiente. El triatlón se convertía así en un calvario físico y psicológico. «Corría preguntándome cuándo comenzarían las molestias», dice. Pero se sometió a una operación el pasado mes de diciembre. Y todo cambió. «Tengo mucha más confianza en mis posibilidades, sé que puedo darlo todo sin temor, vaciarme en la carrera», señala el triatleta del Cidade de Lugo Fluvial, convencido de que está ante una segunda juventud en su carrera deportiva: «Voy bien y eso que noto que me falta entrenamiento invernal. Creo que si trabajo bien, la próxima temporada podré incrementar mi rendimiento». Una agenda no deseada Curiosamente, cree que ahora su gran escollo es la Federación Española de Triatlón. Castro quiere aprovechar su estado de forma en la prueba de la Copa del Mundo de Cancún. «Se me da bien. Allí fue subcampeón del mundo júnior. Sé que podría hacer un gran resultado, quedar entre los cinco primeros clasificados. Nadas en el mar, que está como un plato, la carrera a pie es totalmente llana y hay mucha humedad y calor. Todo eso me favorece. Además, empecé a entrenarme en marzo, por lo que llegaría fresco. Además, mi club me apoya», manifiesta. El gallego le comunicó a Andreu Alfonso su intención de competir en el Campeonato Iberoamericano y en Cancún. «Pero el seleccionador me ha dado largas para inscribirme en la carrera de la Copa del Mundo», asegura Castro. Por contra, señala que la Federación Gallega de Triatlón pagará su desplazamiento a Israel o a Turquía para que pueda competir en una prueba internacional y consiga acumular puntos en el ránking mundial que le permitan recuperar un lugar en el circuito de las grandes carreras. Otro de sus objetivos es competir en el Mundial de larga distancia, que se celebrará el 11 de noviembre en Australia, una cita que había marcado en su agenda deportiva de forma consensuada con su entrenador y con Alfonso. Pero, para su sorpresa, no ha entrado en la convocatoria mundialista. Sólo queda una plaza disponible. Y está reservada para el triatleta que se proclame campeón de España en la prueba que se disputará el 8 de octubre en Ibiza, en la misma fecha que el Iberoamericano. David Castro no lo duda. Prefiere acudir a la cita balear. «A mi club le interesa mucho y está dispuesto a poner los medios para que yo compita en esta prueba y, con un poco de suerte, sé que puedo estar ahí arriba, con los mejores», indica. El coruñés interpreta que la federación española intenta prejubilarlo por el simple hecho de que tiene 31 años. «Es injusto, no dan oportunidades a partir de cierta edad. No les interesa que yo vuelva a entrar en la Copa del Mundo. No tienen en cuenta los resultados, el hecho de que haya quedado cuarto en el Nacional. Te excluyen y no te ofrecen ningún tipo de argumento serio. Creo que no es lógico, y menos en este deporte, que se discrimine a alguien por la edad. El neozelandés Hamish Carter tenía 33 años cuando se proclamó campeón olímpico», dice. Pero Castro no se resigna. Vuelve a encontrarle gustillo a la competición y no quiere dar por enterrada su carrera de forma prematura. Y recuerda que no se agarra a las carreras porque ésta sea su dedicación exclusiva. Asegura que tiene «otras cosas en la cabeza» y, de hecho, ha creado junto a su mujer la empresa D&N, que distribuye material deportivo relacionado con el triatlón. Pero si no se retiró cuando sufría, tampoco piensa hacerlo ahora que disfruta.