Las lesiones de Pablo García y Lucas no impidieron su triunfo
10 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El Celta inició su camino viajero de esta semana con su primera victoria de la temporada. A la heroica, los celestes se sobrepusieron a varios contratiempos en forma de lesiones y se llevaron un partido en el que la calidad mandó sobre el empuje de los locales. Vázquez había advertido de que iba a ser un partido muy táctico. Una vez más, entre dos entrenadores que se conocen tanto, trataron de guardar sus cartas hasta el último momento. Al final, el celeste tenía claro que iba a apostar por un doble pivote. Arriesgó con la inclusión de un renqueante Pablo García y, de entrada, le salió mal. El uruguayo se resintió de su lesión a los 20 minutos. Sin un recambio natural en el banquillo, Ángel pasó al medio y Placente ocupó su puesto. Hasta ahí el Celta se había mostrado aletargado y a la espera del contrario. Echando mano del contragolpe para intimidar. Con problemas en el lateral zurdo y perdiendo la batalla del centro. El azar, le llevó a mejorar su situación. Tras el cambio, el equipo vigués llegó mucho, más, y mejor. Las oportunidades se sucedieron y la más clara la tuvo Baiano estrellando una pelota en el palo. El brasileño y Canobbio se convirtieron en un pesadilla para los locales. Sus combinaciones en corto y los centros de Gustavo López originaron acciones como para que los celestes pudiesen irse al descanso saboreando un resultado mejor. La segunda mitad comenzó como terminó la primera. Gustavo López dando grandes centros. Uno de ellos bastó que lo tocase Baiano para marcar. El Celta cogió así la ventaja en el marcador que merecía por su superioridad en el campo. Otra vez la fortuna, en forma de lesión, fue caprichosa. En esta ocasión favoreció a los locales. George Lucas en una acción fortuita sufrió una lesión de gravedad que conmociona a todos sus compañeros. Vázquez no lo vio claro, y decidió cambiar toda la banda derecha. Luis César aprovechó el desconcierto para introducir también sus variaciones y le dio premio. Entre achuchones encontró un penalti por un supuesto agarrón de Placente a Makukula. Portillo batió a Pinto. El Nou Estadi, 56 años después, estallaba en su regreso a la élite. Ahí surgió el mejor Celta. El espíritu de un equipo que quería brindar a su compañero la victoria, les dio la fuerza. George Lucas no podía verlos pero ellos se encargaron de poner su fútbol en otra galaxia. En varias oportunidades trenzaban hasta marear al contrario. Era cierto que la calidad podía decidir, y lo hizo. Canobbio volvió a inventarse una gran jugada en la que asistió a Nené. El brasileño le dio al Celta su primer triunfo de la temporada. Quedaban muchos minutos pero el factor mental impidió que se diese una sorpresa.