Pereiro manda en el Tour

B. Urraburu LA TOUSSUIRE

DEPORTES

PASCAL GUYOT

En el aniversario de su victoria en Pau, recuperó el liderato tras una etapa épica en la que se hundió Landis y sólo Sastre le recortó tiempo

19 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Óscar Pereiro y Carlos Sastre dinamitaron ayer el Toru de Francia y devolvieron al ciclismo español el honor perdido con la operación Puerto. Pereiro puso patas arriba a la afición gallega, precisamente un 19 de julio, el día en que se cumplía un año de su histórica victoria en Pau. «La noche del martes me llamó Perico Delgado y me dijo que atacase bajando, no para conseguir diferencias, sino para obligar a que algún corredor se quedase sin comer, sin avituallarse. Le dije a mi compañero Zandio que se tirase para abajo en la Croix-de-Fer», explicó Oscar Pereiro, nuevamente vestido de amarillo. El ciclista gallego es ahora el gran candidato para ganar la ronda francesa. Landis no dijo si había sufrido un pájara, pero sus compañeros de pelotón se dieron cuenta de que no tenía el mismo golpe de pedal que en Alpe D¿Huez. Se limitó a ir en el grupo, sin más, esperando que nadie lo atacase. En La Toussuire, una llegada inédita en la prueba, un puerto con 18 kilómetros de subida, llegó su hundimiento. Acabó a 10,4 del ganador, el danés Michael Rasmussen, protagonista de una larga escapada. Tampoco Menchov tuvo un buen día. Dominio español Los grandes beneficiados fuero Pereiro y Carlos Sastre, que ocupan los dos primeros puestos de la general, con una renta importante y una situación de carrera que puede ser favorable para ambos. Los dos corrieron con gran inteligencia. Pereiro confirmó que al inicio de La Toussuire comprendió que Landis no iba nada bien. «Estoy triste por él. Es mi amigo. Yo no pensé en atacar en ningún momento. Él y Phonak me metieron en el Tour. En Alpe D¿Huez era el más fuerte de la carrera y ya veis», apuntó el gallego en un gesto de generosidad que le honra. La etapa, desde el punto de vista táctico, no aportó grandes novedades, con la habitual escapada desde lejos en la que se metió el danés Rasmussen, que le quitó el maillot de la montaña a David De La Fuente. El Illes Balears maniobró con sabiduría. Eusebio Unzue es un director moderado, que llevó la carrera controlada, sin hacer alardes. Al inicio de La Toussuire, los primeros de la general iban juntos. Menchov atacó y se llevó con él al australiano Michael Rogers, a Pereiro y a Cadel Evans, pero el ruso lo pagó. Los cogieron en un kilómetro. Era el principio del fin para Landis . Atacar Carlos Sastre y explotar el americano fue todo uno. Estaba sólo. En kilómetro y medio Landis perdió dos minutos. Después, deambuló hasta la meta. Óscar Pereiro se mostraba tranquilo, con una serenidad inexplicable en alguien que podía volver a vestirse de amarillo y dejar un camino libre de cara a la victoria final. El rendimiento y la serenidad en montaña de Óscar ha dejado boquiabiertos a todos, aunque lo cierto es que ya había ganado la etapa reina de la Vuelta a Suiza, la clásica de los Alpes, una etapa de montaña en el Tour y terminó segundo en otra. Si Pereiro mandaba de nuevo en la general, Carlos Sastre volvía a demostrar su inteligencia en carrera. Sastre fue el que le removió las tripas a Landis. Atacó porque era lo único que podía hacer para progresar en la general: «He visto que Landis fallaba y he atacado. He dado lo máximo que he podido». Menchov parece que ha dicho adiós al podio. Óscar Pereiro está a cuatro días de convertirse en el el quinto español capaz de ganar un Tour de Francia. Federico Martín Bahamontes, Luis Ocaña, Perico Delgado, Miguel Indurain ya lo hicieron. En los Alpes se vistió por segunda vez de líder, unas montañas en las que Miguel Indurain, hace diez años, se despedía de esta carrera. Le quedan, eso si, dos etapas complicadas, la de hoy, con el puerto final de Joux Plane, que siempre causa problemas puesto que su bajada es muy estrecha, y la contrarreloj. En ese descenso, Perico Delgado se cayó en 1984. Tres años más tarde, sufrió el ataque de Stephen Roche, que le birló el Tour en la última contrarreloj. También Roberto Heras, en su última temporada en Kelme, en el 2000, se cayó cuando iba escapado con Virenque, ganador de la etapa. Si pasa la última jornada alpina, restarán los 57 kilómetros de la contrarreloj final. Óscar Pereiro está en una posición inmejorable para poder ganar un Tour en el que todos los aspirantes han tenido un día malo, pero el ciclista gallego es el único capaz de luchar hasta el último instante.