La expedición evitó a los hinchas en el aeropuerto de São Paulo
03 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Un grupo de hinchas enfurecidos por el fracaso de la selección de Brasil en el Mundial de Alemania destrozó una estatua erigida en honor de Ronaldinho Gaúcho en la ciudad brasileña de Chapecó. La imagen, de 7,25 metros de altura, elaborada en resina y hierro y que representaba al jugador del Barcelona dominando un balón, amaneció totalmente destrozada y quemada, según dijo el Diario Catarinense en su página de Internet. Lo que ayer no era más que un esqueleto de hierros humeantes había sido inaugurado hace dos años, cuando fue instalada en una céntrica plaza de la avenida Getulio Vargas, en pleno centro de Chapecó, como homenaje al que muchos consideran el mejor futbolista del mundo. La artista plástica Kattielly Lanzini, autora de la obra, dijo que el ataque es una prueba «del vandalismo y los fanatismos que se ven en los estadios de fútbol». La policía de Chapecó informó ayer de que investiga el caso con la intención de capturar a los vándalos y prometió que no dejará sin castigo un hecho «que no tiene nada que ver con el deporte». Abucheos Brasil salió de Alemania por la puerta de atrás del hotel y tuvo que abandonar el aeropuerto de São Paulo a su llegada del mismo modo. Todo para eludir a los aficionados. Los gestos obscenos, los insultos y los gritos de «vergüenza» con que un grupo de hinchas brasileños despidió el autobús en el que la selección abandonó su sede en Alemania rumbo al aeropuerto. «Tras llegar a Alemania cubiertos de aplausos, la comisión técnica de la selección y algunos jugadores, principalmente reservas, salieron del hotel de Fráncfort por una puerta secundaria, pero no escaparon de los abucheos y los insultos», resumió O Globo . La historia se repitió en la llegada a casa de una selección. De los 23 convocados apenas 12 pisaron suelo brasileño. En Río de Janeiro, Parreira y parte de los jugadores también escogieron una puerta lateral para abandonar el aeropuerto aunque prácticamente no había ningún hincha, pero sí unos 70 periodistas. Pese a todo, los gritos de «cobarde» y «vergüenza» se dejaron oír en la terminal. De regreso a Brasil, tan sólo Rodrigo Paiva, uno de los asesores de prensa de la Confederación Brasileña, dio la cara, y fue para decir que Parreira convocaría una rueda de prensa en los próximos días para desvelar su futuro. No obstante, todos los estamentos dan por hecho que será relevado por Luxemburgo, aunque el técnico del Santos lo ha desmentido.b>