David Beckham dimite como capitán de Inglaterra

La Voz I. T. | BADEN BADEN

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KAI PFAFFENBACH

Lo anunció con lágrimas en los ojos, pero seguirá en la selección

02 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

David Beckham ya no es el capitán de Inglaterra, algo más que un símbolo honorífico de distinción en la selección de los tres leones . La dimisión, anunciada por el madridista con lágrimas en los ojos poco antes de que los británicos dejasen ayer Alemania, es la primera consecuencia de la nueva eliminación en cuartos ante Portugal. Tras casi seis años con el brazalete, que lució en 58 de sus 94 partidos internacionales, el spice boy considera que «ha llegado el momento de cederlo» en la nueva etapa que comienza bajo la dirección de Steve McClaren, sucesor de Sven Goran Eriksson. Beckham, que con 31 años seguirá defendiendo a su país porque sueña con superar el centenar de partidos, leyó un comunicado escrito anoche. «He vivido un sueño y he tenido el enorme privilegio de llevar el brazalete de capitán de la selección inglesa, algo que agradeceré siempre», subrayó. Confesó que tenía la determinación tomada desde hace algún tiempo, aunque añadió que pensaba anunciarla después de triunfar en el Mundial: «Es la decisión más difícil de mi carrera hasta la fecha. La he tratado con mi familia, con mis allegados, y es el momento oportuno». Beckham agradeció a Peter Taylor, quien le dio los galones en noviembre de 2000, que le concediera el «mayor honor» de su carrera. «Ha sido un orgullo y un privilegio ser el capitán de nuestro país y ahora trataré de ayudar a McClaren y al nuevo en todo lo que pueda», enfatizó. También tuvo palabras agradables para Eriksson, el resto de técnicos y todos sus compañeros, y reconoció sentirse defraudado por la eliminación en cuartos: «Todos los jugadores lo lamentan y les duele más de lo que la gente cree». El centrocampista merengue debutó contra Moldavia, en septiembre de 1966, cuando sólo tenía 21 años y el equipo lo dirigía Glenn Hoddle. Su estreno como capitán no llegó hasta un amistoso frente a Italia, el 15 de septiembre de 2000, con Taylor como seleccionador interino, antes del nombramiento de Eriksson. Con Beckham como jefe del vestuario, Inglaterra alcanzó los cuartos de final de los dos últimos Mundiales -en el primero cayó ante Brasil- y de la pasada Eurocopa, donde los lusos también les dejaron en la cuneta por penaltis. Luis Filipe Scolari siempre fue su verdugo.