Resiste la vieja guardia

JOSÉ M. FERNÁNDEZ

DEPORTES

17 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Tiene motivos Raúl para estar enfadado. Al fin y al cabo, si Luis Aragonés incluyó en la convocatoria a un delantero que había marcado un gol en los últimos ocho meses también podía haberlo convertido en titular en el mejor debut de España en un Campeonato del Mundo. Nos insistieron hasta el hastío en que Raúl tiraba del carro, vimos que se colocaba como nadie a la hora de escuchar el himno e incluso creímos a sus compañeros cuando insistían sin desmayo en que era un ejemplo a la hora de trabajar. Bueno, pues desde ayer también sabemos que el capitán carece de elegancia para encajar la suplencia, es capaz de torcerle el gesto al jefe y no le importa enturbiar un ambiente que por una vez parece el adecuado. Mal asunto. O bueno. Hace unos días fue Cañizares y ayer Raúl; en buena lógica, el siguiente en rebelarse debería ser Albelda. La vieja guardia, la del gastado (por lo visto, también vacío) discurso del compromiso, cerraría así el círculo y a Luis Aragonés se le presentaría una magnífica oportunidad para completar por la vía rápida la transformación que el equipo español inició frente a Ucrania. Acabaría el Mundial con 20 jugadores, pero todo sería más fácil. Incluso jugar al fútbol.