Billete con sabor a fracaso

Xosé Ramón Castro
X. R. Castro REDACCIÓN

DEPORTES

Los goles postreros de Crouch y Gerrard frente a una ordenada Trinidad llevan a Inglaterra a la segunda fase.

15 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?nglaterra salió a clasificarse y a despejar dudas ante Trinidad y Tobago. Tan sólo consiguió el primer objetivo. Ganó con dos goles postreros, pero el triunfo no puede tapar su pésimo juego. Peor incluso que el desarrollado ante Paraguay en su estreno. Porque el fútbol de los ingleses frente a su antigua colonia fue a veces pésimo y otras inexistente. A medida que los caribeños reforzaban su autobús el equipo de Eriksson se perdía en imprecisiones impropias de un colectivo con semejante calidad. Lo único que salva a los pross es la recta final. Desde que Rooney debutó en el Mundial -al menos abrió algún espacio en los diez minutos que las fuerzas lo acompañaron- y cuando el equipo recordó que las bandas son el mejor camino para desnudar a una defensa poblada. Entonces llegó la rosca perfecta de Beckham que ¡por fin! Crouch envió al fondo de la red con un testarazo. También el zapatazo medido a la escuadra de un Gerrard que había estado perdido como mediocentro defensivo en un partido en donde el rival cruzaba la línea de medio campo en contadas ocasiones. Pese al orden y al físico de los trinitenses, Inglaterra nunca debió esperar tanto por su obligada victoria, pero el equipo de Eriksson salió con vértigo al fracaso y sin rumbo táctico. Jugó más de una hora andando, se apuntó al juego directo que permitía a los centrales rivales devolver todos los balones de cara e incluso hizo un guiño al desastre permitiendo que el adversario merodease la línea de gol en sus dos únicas aproximaciones de todo el partido. Ambas fueron en la primera parte y después de sendas licencias de Robinson, un portero que alimenta la dudosa reputación de los metas ingleses de la última década. Tanto sufrimiento, pese al mal juego, pudo quedar aparcado si Owen y Crouch no fallaran con todo a favor. Especialmente grave fue lo del delantero del Liverpool, convertido en el mejor defensa de Beenhakker para enviar al limbo un balón de gol servido por un Beckham que, víctima del desorden de su equipo, acabó jugando gran parte del segundo tiempo como lateral derecho. Argumentos balompédicos al margen Inglaterra está invicta, en octavos y con Wayne Rooney en camino después de obtener el plácet de un cuadro médico independiente. Inglaterra también tiene un margen de mejora infinito. Resta por saber si será capaz de aprovecharlo para certificar el pase como primera de grupo y para acudir al encuentro del anfitrión cuando lleguen los cruces.