Sólo un golpe de magia

José M. Fernández

DEPORTES

Un disparo de Kaká dio la victoria a Brasil frente a una Croacia que se creció tras el descanso y puso en apuros al campeón del mundo.

14 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Una pincelada. Fugaz, pero maravillosa. Suficiente. Brasil tiene más recursos que nadie. El problema es que rara vez los utiliza todos, y cuando esto sucede se apropia del balón y convierte los partidos en un monólogo. Otras, las más, pasa lo de ayer. Cuando más atascado está, con todo su desequilibrio al desnudo y un par de delanteros peleados con el peso, aparece lo mejor de sí mismo: el talento. Emerson robó un balón en el medio del campo, abrió a la banda para Cafú; el eterno defensa-extremo la acarreó hasta que encontró a Kaká; el centrocampista del Milan sorteó con una maniobra milimétrica a un rival, levantó la vista y utilizó su pierna peor (no tiene ninguna mala) para batir desde 25 metros al meta croata. Asunto resuelto. Hasta entonces, Brasil no había respondido a lo que se esperaba del campeón del mundo y gran candidato al título. Con un cuadrado mágico roto por un par de delanteros ausentes, de juego y de compromiso. Demasiada ventaja para el rival, aunque éste sea una Croacia que poco tiene que ver con la generación de los Suker, Boban y Prosinesky. Aún así, los croatas tiene orden defensivo y calidad para asustar a la contra; carecen del talento y la velocidad para sorprender a una zaga que, además de defender como si fuera un equipo pequeño ?en palabras de Parreira?, sufrió como tal ante el voluntarioso Prso y el irregular Klasnic. Brasil cumplió con el guión durante un cuarto de hora, fue la avalancha inicial del que se supone, y es, superior. Probablemente, más por el inicial temor croata que por una superioridad que ayer no existió. Roberto Carlos y Ronaldinho, asustaron en un par de disparos lejanos. Hasta el gol, un erial. Sin equilibrio, con el pecado de ver relegados a funciones secundarias a Kaká y Ronaldinho, la canarinha confió en un golpe de calidad que llegó precisamente cuando los croatas más cómodos se sentían, después de haber amenazado con un par de contraataques a los que no pusieron rubrica por el exceso de precipitación y por el rigor defensivo de Lucio y Juan. Ante el potencial brasileño, otro equipo se hubiera roto por un golpe así, pero Croacia aprovechó el descanso para dejarse los complejos en el vestuario. Y Brasil sufrió. En quince minutos, a Dida se le acumuló el trabajo. Hasta en tres ocasiones tuvo que emplearse a fondo. Mientras, Brasil se reducía a las escasas ocasiones en la que funcionaba la sociedad Kaká-Ronaldinho y, sobre todo, a Cafú. Poco, muy poco para un grupo que pretende resistir la comparación con el Brasil del 70, pero que parece más encaminado al del fiasco del 82. A Parreira se le acumula el trabajo. Ni Adriano ni, en mayor medida, Ronaldo, están para grandes proezas. Fuera de forma, lentos e incluso, en el caso del segundo, ausente, probablemente sean una rémora para un combinado en el que Ronaldinho y Kaká están varios cuerpos por delante de sus compañeros. La canarinha abre el debate: uno o dos delanteros. Estrellas o equilibrio. Se acabó la tranquilidad en la concentración brasileira.