Pocos entrenadores comprenden el talento del mediapunta, que deslumbró en los filiales del Barça y del Madrid, pero al que Goikoetxea quiere echar de Soria
05 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La historia de Roberto Trashorras (Rábade, Lugo, 1981) nunca tiene final feliz. Llegó al Numancia en octubre como revulsivo y su nuevo entrenador, Andoni Goikoetxea, lo ha convertido en descartado. Como en otros momentos de su carrera, la alegría de su brillante partido con Galicia, en el que destacó por su visión de juego, apenas le ha durado. Formado en la Masía del Barcelona junto a otras perlas gallegas como Nano (actualmente en el Getafe), Moisés Pereiro (Racing) o César Olaiz (que también pasó por el Fabril y ahora juega en el Cerceda), llegó a debutar en la Champions con los azulgrana. Las crónicas le bautizaron como la Brujita del Mini Estadi y lo compararon con Rivaldo, su ídolo, pero pronto su club se desentendió de él. Fichó por el filial del Madrid con la promesa de Florentino Pérez -reveló el propio jugador- de subir a la primera plantilla. El presidente no cumplió, pero él, sí. Ascendió a Segunda y rechazaron renovarle. Su nombre sonó en los despachos de clubes extranjeros. También en los del Betis, en el Celta y hasta en el Racing. Pero comenzó la temporada y no encontró equipo. En octubre lo llamó el Numancia, pero la despedida del banquillo de Enrique Martín podría devolverlo al pozo. Ahora, el Pontevedra, que dio libertad a Montenegro para fichar por el Numancia, podría pedir a cambio su talento. Quizá Trashorras encuentre su sitio en casa.