El Breogán no pudo con Estudiantes por el tercer puesto
25 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Sobre la bocina con un palmeo de Sonseca. El Real Madrid se hizo con más problemas de los previstos con la segunda edición del Torneo Caixanova, celebrado este fin de semana en A Coruña. En la final, el Gran Canaria opuso mucha resistencia y los blancos sufrieron para hacerse con el partido. El torneo, que concitó poco público en las gradas tuvo miga hasta el final. La final no fue la que en un principio podía preverse, pero respondió a las espectativas por emoción, que no por juego. Los equipos de Maljkovic no destacan por su capacidad anotadora, sino por su racanería. Para los amantes de la táctica y las defensas, el partido no tuvo desperdicio. Y Sonseca, que dio la canasta del triunfo, también fue el máximo anotador de los merengues, que hicieron valer su tremendo dominio en el juego interior. El Leche Río, cuarto Un partido el del tercer y cuarto puesto. Breogán y Estudiantes se jugaban el honor de no volverse sin una victoria del Torneo Caixanova y parecía que ninguno de ellos quería conseguirla. La perseverancia y un punto de suerte hizo que fueran los madrileños los que la lograran, por 78-81. El Leche Río Breogán terminó, al final, en la cuarta posición. Empezó muy fuerte el Breogán. Que al final echaría en falta la aportación anotadora, en el exterior, de un hombre como Bogavac, que ayer no pudo ni vestirse. Parecía que el Estudiantes no estaba en el partido, que no iba con ellos la cosa, y los celestes aprovecharon, sin grandes aspavientos, para imponer su juego. Los de Moncho López salían a la contra, imponían un ritmo alto que los madrileños no acertaban a cortar. Aquello más bien parecía un correcalles, en el que el Breo no iba a tener problemas para sacar tajada. Además, uno de los hombres importantes del juego estudiantil, Jasen, tuvo que despedirse del partido por una torcedura de tobillo cuando iba a puntear un triple de Carraretto. En la segunda parte el Breo, muy blando en defensa, desapareció. El Estudiantes, sin apretar demasiado, se hacía con la manija. Pero las tornas cambiaron de nuevo. Todo se igualaba hasta el punto de forzar una próroga, en la que el Estu supo aprovecharse de la ineficacia, ayer, del Breogán.