El Celta vuelve a ser grande

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BENITO

Contreras, Núñez y Canobbio le dieron el triunfo a los vigueses en el Bernabéu

10 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El Celta vuelve a ser grande. Ayer pasó con matrícula de honor el examen frente al Real Madrid y consiguió una victoria que le devuelven al lugar que perdió hace dos años. Los vigueses fueron protagonistas en el día que parecía destinado a ser fiesta blanca. Esconderle la pelota al Real Madrid es uno de los mejores antídotos para generar un agujero negro en la galaxia blanca. Y el Celta se acogió a este método: robar el balón y jugarlo sin precipitación, combinar aprovechando la calidad de sus futbolistas, no tan distante en la realidad de los madridistas. Tras la tarjeta de presentación de Robinho con pequeños fuegos de artificio que acabó desbaratando la defensa céltica, el equipo vigués se hizo dueño del partido y fue cercando el área local hasta que tras forzar un saque de esquina llegó el gol de Contreras. El chileno aprovechó el rechace que le quedó tras estrellarse en el larguero el remate de cabeza de Baiano. Este gol madrugador, en lugar de darle alas a los célticos, ejerció de revulsivo para el Real Madrid, que empezó a ofrecer un festival de juego propiciado en parte por exagerado repliegue de los de Vázquez, que en lugar de darle continuidad a la idea con la que tan bien habían arrancado, se encerraron y renunciaron a salir combinando. En esas condiciones, el Madrid protagonizó un cuarto de hora de película, con una puesta en escena digna de los platós con más prestigio de Hollywood y el Celta como espectador de lujo en butaca de primera fila. En la primera toma Baptista hace una rabona en la línea de fondo con destino a Robinho, cuyo remate se va fuera; en la segunda Ronaldo recibe desmarcado de Robinho, pero no tiene puntería; en la tercera de nuevo Ronaldo se interna en el área, que ahora se encuentra con Pinto en su camino. Precisamente cuando el Celta parecía haberse dado cuenta de que tenía que presionar más lejos de su área, llegó la caída de Baptista en el área ante Placente en la que Ramírez Domínguez no duda en señalar un penalti dudoso. Ronaldo no perdonó. En apenas siete minutos los blancos le dieron la vuelta al partido al estrenarse Baptista como goleador en el Bernabéu con un cabezazo inapelable a centro de Helguera. Ya estaban muchos pensando en el refrigerio del descanso cuando en el tiempo de prolongación del primer tiempo, el colegiado señaló un nuevo penalti, esta vez en el área madridista, al golpear con la mano Pavón un balón que disputaba en el aire con Núñez. El ex-madridista regresó al coliseo blanco por la puerta grande pues marcó el segundo tanto céltico al recoger el rechace tras la parada de Casillas al lanzamiento de la pena máxima por parte de Canobbio. La segunda mitad empezó con menos acción. El fútbol se embarulló y el Madrid sacó las malas artes, que también las tiene. Transcurrió media hora sin jugada alguna de peligro en ninguna de las dos áreas. Entonces Luxemburgo movió una pieza que benefició claramente al Celta. Sacó del campo a su perro de presa, Gravesen, para dar entrada a Raúl, ayer en el banquillo. El Madrid perdió la referencia en el centro del campo y el Celta consiguió salir de su cueva. En uno de sus contragolpes apareció Baiano para fabricar una gran acción que acabó con un pase de la muerte a Canobbio, cuyo disparo se estrelló en el larguero y botó sobre la línea. El asistente otorgó el gol que acabó por chafar la fiesta del estreno del nuevo Madrid en el Bernabéu.