El Sevilla puso en evidencia a un Celta con muchos defectos
22 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?odo el lustre que había sacado el Celta en la pretemporada se esfumó ayer en un abrir y cerrar de ojos. El Sevilla pasó como un vendaval por encima del equipo de Fernando Vázquez El partido de ayer era el mejor termómetro para evaluar el estado en el que llega el Celta al inicio del campeonato de Liga. Frente a frente medían sus fuerzas dos de los equipos de Primera que mejores sensaciones han ofrecido este verano y el rival era un equipo muy motivado pues se presentaba ante su afición. Y de principio el Sevilla demostró que en el Celta no es oro todo lo que reluce y que a Fernando Vázquez todavía le queda por delante mucho trabajo convertirse en un equipo que camine con solvencia por la máxima categoría. Los primeros problemas aparecieron en la banda izquierda, la que defiende Placente, con las inursiones del brasileño Dani Alves, que dio un par de centros desde la línea de fondo que pusieron en aprietos a la defensa céltica. Pero el problema capital sigue estando en la defensa de las jugadas a balón parado. El primer saque de esquina botado por los andaluces acabó en el gol de Kepa, que cabeceó a placer tras un claro desajuste en los marcajes. Esta faceta debe ser corregida con urgencia pues en muchos partidos es decisiva a la hora de definir de qué lado caen los puntos. Poco a poco el Celta fue quitándose de encima la presión inicial del Sevilla, pero a la posesión de la pelota le faltó profundidad. Silva se perdía pegado a la banda izquierda y Jorge está falto de forma tras el parón en su preparación, por lo qeu el mejor camino para llegar al área rival fue Núñez en la derecha. El madrileño recibió un balón en profundidad del cada día más convincente Iriney y fue frenado por David en un claro penalti que obvió el colegiado. Ojalá no sea un augurio de lo que le espera al Celta esta temporada. Tras el descanso llegó la debacle defensiva. La faceta de la que Fernando Vázquez presumía de tener mejor trabajada, quedó ayer en evidencia cuando Juande Ramos introdujo en el campo a Kanouté y Saviola, que se convirtieron en pesadillas para la zaga viguesa. Las dos últimas incorporaciones sevillistas firmaron respectivamente el segundo y el tercer tanto de su equipo al sorprender a una descolocada defensa. Ambos protagonizaron la acción del cuarto gol, una repetición de la inusual inseguridad de los centrales. En esta ocasión Saviola superó a Sergio y Contreras y sirvió en bandeja a Kanouté. El quinto fue obra del argentino, que no desperdició su turno para aumentar el ridículo del Celta. Los de Fernando Vázquez fueron incapaces de superar la presión y con el carrusel de cambios se convirtió en un equipo caótico, desorganizado.