Vive en un sueño, el que no tiene cuando acaban los partidos. Iván Carril disfruta de una realidad que a veces le parece fantasía
10 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Mamá, no me lo puedo creer. Tengo el autógrafo de Iván Carril». Esta frase, que hace un mes era impensable la pronunció ayer una joven de unos doce años a la salida de Abegondo. El media punta gallego se ha convertido en el gran referente de la cantera, el tiempo dirá si en el sustituto de Fran. El martes se estrenó como goleador en partido oficial, algo que, asegura, no le hace perder el norte. -¿Cómo se vive en la nube? -No creo que esté en la nube. Tengo los pies bien pegados al suelo. -¿No es difícil después de la que está montando? -Para mí no lo es, porque creo que no me valdría de nada. Me lo han recalcado mis padres. Siempre me dicen: «Cabeciña, Iván, cabeciña». Mi madre no permitiría que se me subiera la fama. -¿Qué está siendo lo mejor de lo que le está pasando? -Todo, porque va paso a paso. Primero me entrené con el Dépor, luego debuté, el martes marqué... Y, por encima, la gente coreó mi nombre. Mi madre, es para no creérselo. Un sueño. -¿Qué sintió cuando escuchó corear su nombre en el estadio? -Te sientes raro, halagado y con muchas ganas. Cualquier chaval que juega al fútbol sueña con algo así. Por lo menos, en mi caso he fantaseado así muchas veces. -¿Qué hizo después del partido? -Cené con mis padres y con unos amigos. Luego llegué a casa y me puse a responder los muchos mensajes que había recibido. Así que me dieron las tantas. Por encima, cuando me acosté no era capaz de dormirme. De madrugada aún escuchaba corear mi nombre en Riazor, mientras el partido pasaba una y mil veces por mi cabeza. -Dice que ha recibido muchos mensajes. Dígame cuál ha sido el que más ilusión le ha hecho y el que más le ha sorprendido. -Ilusión el que me envió una amiga. Sorpresa me causó el que recibí de Gabriel Mendy, un compañero que tuve en el Barcelona. Está en Almería y dice que vio el partido completo y que se alegró mucho. -¿Cómo dice que se llama su amiga? -Permítame que me lo reserve. -¿Habría modo de mejorar lo que le está pasando? -Sólo habría una forma, si mi hermano estuviera aquí. Ante el Olympique me dio pena que no pudiera vivirlo conmigo. Siempre hemos estado juntos, pero bueno, son cosas que pasan -A pesar de ser menor, ya ha superado a Jonathan. -Pero él es mejor. Es mucho mejor que yo. -Lo dice por quedar bien. -En absoluto. Es la verdad. Es un goleador nato. Pichichi de Tercera. Él ya ha hecho algunas cosas y yo todavía no he conseguido nada. -Si usted, que es el «malo», tiene sitio en el Dépor, ¿cree que su hermano también lo hubiera tenido? -Bueno, mi hermano se forraría a minutos aquí. El otro día aún decían que buscaban un delantero de área, rematador, goleador... Se hablaban de unas características que yo decía: «Pero si lo que buscan es uno como mi hermano». Es una pena, pero él en su momento tomó otro camino. Las cosas aquí eran diferentes y no se sabía que iban a cambiar. Allí también está bien y creo que este año, aunque la competencia es enorme, puede tener alguna oportunidad. -Usted pasó algunos años en el Barça, ¿por qué no cuajó? -En muy poco tiempo tuve muchas lesiones y me dijeron que no les compensaba tener en La Masía a un chaval que sólo estaba activo tres meses al año. Es comprensible su posición. -¿Le dio tiempo a coger confianza con algún crack? -Con el que más fue con Rivaldo, porque coincidíamos mucho en la clínica. Él también tenía muchos problemas físicos. Era muy simpático. Incluso me felicitaba las Navidades. -¿Y cómo se lleva con las figuras del Dépor? -Muy bien. Es un vestuario en el que reina un gran ambiente. Además, desde el primer día me han tratado genial. Me sorprendió que, según llegué, se acercaron de uno en uno a mí para presentarse. -¿El saludo o el comentario de quién le impactó más? -El de Molina. El día que debuté, al acabar el encuentro, se me acercó y me felicitó. Es tremendo, un tío como él tan serio y tan... Me hizo especial ilusión. -¿Con quién tiene especial trato? -Además de con los jóvenes, con Dani Mallo, Capdevila y Sergio. -¿Qué cifras tendría que firmar este año para considerarlo bueno? -Es difícil, pero si consigo jugar diez partidos, entre Liga, Copa y UEFA y marcar tres golitos, podría estar plenamente satisfecho.