Armstrong se retira para pasar más tiempo con sus hijos y con Sheryl Crow
24 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El Tour se ha quedado sin Lance Armstrong. «Estoy más convencido que nunca que es el tiempo de dejarlo. No habrá regreso. He realizado una carrera increíble. Estoy contento se haber sido profesional durante 14 años, de ganar carreras después de mi enfermedad y de ganar el Tour siete veces», manifestó Armstrong, que a partir de ahora se dedicará a sus hijos y a su pareja, la cantante Sheryl Crow. «Tengo tres hijos maravillosos y ninguna razón para seguir. Es tiempo de hacer otra cosa. Mis hijos son lo más importante de mi vida. No sé muy bien si comprenden a su edad lo que hago para vivir, pero yo corro en amarillo para ellos, para que la última imagen que guarden de mí sobre una bicicleta sea en amarillo». Radiante, habló mucho de Sheryl: «Conoce a todos los corredores, las reglas, las tácticas, la terminología... Se ha involucrado mucho. Ha sido muy importante durante estos últimos años para mí en un periodo de mi vida que no ha sido fácil. Llegó a mi vida en un momento en el que esta era muy estresante. Nunca le podrá agradecer el que haya estado a mi lado», dijo Armstrong, que está divorciado de su primera mujer, Kristin. Las diferencias religiosas, ella era muy recta en ese apartado, y Lance mucho más abierto, hicieron que siguiesen caminos muy distintos. Volverá, pero en coche Cuando le preguntaron por el futuro, Lance se mostró simpático. «Si ella [Sheryl Crow] me necesita para cambiar las cuerdas de su guitarra, lo haré. Estoy retirado, no tengo otra cosa que hacer. ¿Porque no voy a ir con ella de gira dentro de algún tiempo para beber cerveza?». El próximo mes de julio volverá a Francia, pero para seguir algunas etapas en el coche de Bruyneel. «Mi idea no es la de convertirme en un personaje público los próximos años. Necesito un período de calma, de paz, de intimidad. Seguiré el Tour en la televisión porque soy un gran aficionado al ciclismo. Este es el deporte más difícil, más bello, el más duro y el más increíble. Es necesario que crean en nosotros. ¡Viva el Tour, forever!», proclamó. A nivel deportivo, le han acusado de ser menos ofensivo que otros años. «Es verdad, he atacado menos que otras veces, pero es algo que ya ha pasado en los últimos años. Vine a este Tour con una sola idea, ganar la general. El Tour es una cuestión de regularidad. Hay corredores que atacan muchas veces, ¿pero cuantas de ellas son para ganar el Tour?». Ni siquiera ha querido plantearse la posibilidad de que pudiese ganar otro Tour: «Nunca lo sabré, pero no es justo decirle al posible ganador del próximo año que como yo no estoy tendrá su oportunidad. Dejemos que la carrera siga su curso». Ayer, estuvo a punto de sufrir una caída cuando tres de sus compañeros, con Hincapie y Popovych al frente y a 65 kilómetros de meta, se fueron al suelo en una curva por culpa del asfalto mojado. El texano se quedó a un palmo del aterrizaje forzoso. Su triunfo oficial se adelantó al primer paso por la meta de los Campos Elíseos, ya que la organización paró el cronómetro con antelación por las malas condiciones climatológicas y el correspondiente peligro de accidentes. Vinokurov, que atacó a dos kilómetros de meta y ya no hubo forma de alcanzarlo, se llevó la etapa Y así se cerró la edición número 92, la del final del ciclo del emperador Lance Armstrong. Así acabó una carrera que se reinició a los 26 años, cuando volvió al mundo del ciclismo recuperado de un cáncer de testículos. La rescisión de contrato que le hizo el equipo Cofidis cuando estaba enfermo dicen que marcó su carácter, su forma de ser. Lo deja a los 33 (cumplirá los 34 el 18 de septiembre), multimillonario. Tiene unas ganancias anuales que en los últimos años se sitúan entre los 15 y los 20 millones de dólares. Un maillot amarillo firmado y dedicado por él puede alcanzar en los Estados Unidos un precio de 100.000 dólares. Firmó tres temporadas con Discovery Channel, por lo que hasta el 2007 seguirá cobrando de su equipo, en el que además es socio. Mantendrá la mayor parte de sus contratos publicitarios, tiene una red de gimnasios. Su vida a nivel económico está solucionada. Quedara de Armstrong el recuerdo de una persona entregada el entrenamiento, un maniático de la preparación, que considera el Tour como «un problema de aritmética, biología, química y nutrición». En esos siete años ha habido problemas, como las acusaciones de dopaje que se vertieron sobre el por parte de su ex masajista, Emma O¿Reilly, o de su mayordomo, Mike Anderson. Él las ha rechazado todas. A nivel personal, el mismo carácter que le ha hecho imbatible en la carretera le ha creado problemas fuera de ella, como el año pasado, con Filippo Simeoni. En esta edición, le ha pasado factura a su ex compañero Floy Landis, que dijo que es «difícil ser su amigo». Más duro es ser su rival.