Argumenta que «el que no está al nivel, sabe que no juega»
25 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Joaquín Caparrós explicó su método disciplinario en la víspera del primer día libre de la pretemporada. El entrenador utrerano, que prescindió de la concentración nocturna en el regreso al trabajo del Deportivo, aseguró que no es excesivamente duro en el control de la vida privada de los futbolistas. «Soy persona de confiar cien por cien en mis futbolistas. No soy muy severo en ese sentido. Confío en el profesional. Porque él sabe que si no está a ese nivel, no juega», argumentó el sevillano. «Es que si el entrenador no confía en sus futbolistas, apaga y vámonos», reiteró. Por el momento, el técnico asegura que el vestuario le ha demostrado su profesionalidad. «Habrá un marco de confianza como los que tienen hijos; hay situaciones en las que hay que decir dos cosas, pero no pasa de ahí», explica. Lo que Caparrós denomina «el entrenamiento invisible» consiste en adquirir unos hábitos de cuidado del cuerpo adecuados. «Un profesional, cuando está comiendo, está compitiendo, está empezando a ganar. Porque esos detalles pueden significar no llegar a un balón, que puede implicar ganar, o marcar, o que te marquen. Y tres puntos es la leche», argumentó. El andaluz volvió a hablar de sus planes de cantera -«a medio plazo, el Deportivo debe tener futbolistas hechos aquí»-y dio nombres: «Xisco, con 18 años está con ganas de comerse el mundo, hay que aprovechar las ganas de Rubén de ser futbolista, e Iván tiene mucha proyección y pronto debutará en el primer equipo». De todas maneras, advirtió: «Ahora, la verdad es que estamos todavía en pañales». Para concluir, ofreció el camino: «El primer equipo, el filial y el juvenil deben tener la misma filosofía, forma de juego, ideas, conducta. Hay que crear hábitos desde las categorías inferiores». Caparrós se reafirmó en el sistema de juego 1-4-4-2, «como base, pero con variantes defensivas y ofensivas» y destacó la importancia de contar con futbolistas polivalentes. Además, cree que estar entrenando tan pronto resulta positivo. «Nosotros ya nos calzamos las botas y los demás, aún están con el bañador en la playa», dijo.