Campbell, el héroe maorí

Fran Guerrero PINEHURST (EE.UU.)

DEPORTES

A sus 36, el neozelandés lleva la euforia a su país tras conquistar el Abierto de Estados Unidos de golf, su primer Grand Slam

20 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Michael Campbell sorprendió a todos con una inesperada victoria en el Abierto de Estados Unidos, segundo torneo de Grand Slam de la temporada. Lo hizo 42 años después de que otro neozelandés famoso, y zurdo, Bob Charles, ganara otro Major : el Open Británico de 1963, en Royal Lytham & St. Annes. A la chita callando y sin que nadie se percatara de ello, este veterano guerrero maorí -nacido en 1969, exhibe orgulloso los símbolos de sus orígenes- fue imponiendo su ley y con una calma exquisita, pese a los fieros ataques del Tigre , ganó el primer Grande de su carrera. «Me sentí como el intruso que vuela bajo el radar enemigo. Todos hablaban de la tercera victoria de Goosen en cinco años; de la posibilidad de Tiger de conseguir el Grand Slam; de Singh tratando de reconquistar el número uno del mundo; de los Fab Five y hasta de que Sergio García por fin iba a conquistar su primer Grande. Y yo, un viejo guerrero maorí, voy y los gano a todos. Es un sueño hecho realidad», comentó Campbell tras su proeza. El neozelandés, apodado El Kiwi , es miembro del Tour europeo, ocupa el puesto 19 de la Orden de Mérito de este año y no gana un torneo desde el 2003, cuando se impuso en el Open de Irlanda tras derrotar en un play off a Thomas Björn y a Peter Hedblon. Sangre fría Juego no le falta a este golfista de 36 años, ni sangre fría tampoco, como demostró en la vuelta final del torneo disputado en el dificilísimo campo de Pinehurst nº 2. Fue el único jugador que no se dejó derrotar por el campo -terminó al par- y sólo los nervios le traicionaron en el putt corto que falló en el hoyo 18 y que le hubiera permitido acabar uno bajo par. No se dejó impresionar por Tiger Woods, que venía acechando constantemente embocando tantos birdies como bogeys : si el del 16 dolió mucho por estar tan cerca del final, el que Tiger no podrá olvidar será el bogey del 17, tras fallar un putt corto, cortísimo, que le costó sin duda el torneo, y la posibilidad de conquistar el Grand Slam en una temporada. Para Campbell, esta victoria supone un cambio radical en su vida. Además de sumar el cheque más importante de su carrera, 1.700.000 dólares, podrá jugar el Tour americano durante los próximo cinco años y el Open de Estados Unidos durante la siguiente década. Nueva Zelanda ya tiene un nuevo héroe. Hasta ahora el mejor deportista del año había sigo Steve Williams, el caddie de Tiger Woods. Campbell ocupará su lugar, sin duda, para el orgullo maorí. «Mi familia, mis amigos, mis compañero de golf, todos sé que estarán celebrando esta victoria por todo lo grande y se habrán tomado una copa a mi salud en nuestro bar favorito. ¡Tomad todo lo que queráis, amigos. Esta ronda la pago yo!», fue el mensaje que Campbell, emocionado, envió a sus colegas. Como su victoria era un asunto nacional, la primera ministra Helen Clark también fue reclamada por la prensa ante la que describió la victoria de Campbell como «uno de los mayores éxitos deportivos de la historia de Nueva Zelanda». «Su victoria es el triunfo de una inmensa calidad, determinación y perseverancia, junto con una gran modestia y humildad», manifestó Clark. «Es uno de los grandes triunfos del deporte neozelandés, y su lugar como uno de los grandes del deporte de nuestro país está confirmado», añadió Clark. La primera ministra recordó que los neozelandeses han seguido la carrera de Campbell desde su aparición como aficionado, en el triunfo del equipo de Nueva Zelanda en la Copa Eisenhower. «Hemos seguido sus logros así como cuando debió atravesar tiempos difíciles. Nadie merece una victoria tan inmensa como Michael», concluyó la primera ministra.