Dani rompe el maleficio italiano

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MOTOCICLISMO Pedrosa logró su primera victoria en Mugello y un brillante Jorge Lorenzo, que llegó a marchar como líder de la carrera, se estrenó en un podio de 250cc

05 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Un implacable Dani Pedrosa rompió su particular maleficio con Mugello alcanzando la ansiada victoria. La carrera de 250cc contó también con un brillante Jorge Lorenzo, que consiguió su primer podio en la categoría. Pedrosa se impuso a unos duros rivales y lo hizo en una pista en la que nunca había conseguido el triunfo, sin sufrir problemas de ningún tipo, al contrario que algunos de sus rivales, como Dovizioso, que ya había mostrado problemas de puesta a punto durante todo el fin de semana, y acabó en un discreto octavo puesto. De Puniet se cayó en las primeras vueltas, cuando era cuarto, y Porto fue quinto a más de seis segundos sin poder explicar el motivo. Gran ritmo Stoner, De Angelis y Jorge Lorenzo fueron también protagonistas de la carrera, aparte de Pedrosa, que a cuatro vueltas del final tomaba definitivamente la primera posición, marcando el ritmo que impediría a sus rivales inquietarle lo más mínimo. El español estuvo brillante y llegará líder a Cataluña con una ventaja de 19 puntos, pero Jorge Lorenzo fue también espectacular y obtuvo la recompensa. El mallorquín partía con la pole, pero no salió demasiado bien y realizó el primer paso por meta en la séptima posición, remontando con valientes adelantamientos hasta llegar a ocupar incluso la primera plaza. Y eso que en la larga recta de Mugello quedó claro que a su moto le faltaban unos cuanto kilómetros por hora más. Espectáculo hasta el final En la última vuelta, Lorenzo probó fortuna en la frenada de la recta y lo consiguió, superó a Stoner y enfiló la rueda trasera de De Angelis, a quien superaría en la penúltima curva y entraba triunfal para firmar el doblete español en Mugello. Así, el piloto de origen gallego fue segundo y sumó su primer podio en 250cc, dejando para el sanmarinense De Angelis la tercera plaza, y situándose quinto de la general. Su compañero, Héctor Barberá, fue sexto con problemas en su antebrazo izquierdo, que perdía sensibilidad y le impedía pilotar con normalidad, de modo que se apresuró a partir hacia Barcelona para visitar a los médicos e intentar estar en las mejores condiciones el próximo Gran Premio de Cataluña.