El Celta afronta mañana una de sus citas históricas

Juan Villar VIGO

DEPORTES

ÓSCAR VÁZQUEZ

En los partidos decisivos ha habido una de cal y otra de arena

03 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El Celta vivirá el domingo una de esas citas que quedan señaladas para la historia, uno de esos partidos que pueden decidir algo señalado, como es en este caso el ascenso a Primera. No es un partido decisivo, pues perdiendo todavía quedarán otras dos oportunidades, pero sí se puede catalogar con el rango de final porque el equipo de Fernando Vázquez depende de sí mismo para alcanzar el objetivo. La mayoría de estos compromisos trascendentes se mantiene intactos en la memoria del celtista, en unos casos como gratos recuerdos, en otros con esa amargura que también es difícil de borrar. En la historia muy reciente existen ambos casos. El año pasado está la decepción del partido en Riazor, donde el Celta prácticamente certificó el descenso, aunque todavía le quedaba una mínima oportunidad en la última jornada. La última gran fiesta fue hace dos años con motivo de la clasificación para la Liga de Campeones. Una de cal y otra de arena, es el sino del celtismo. Además de esa victoria frente a la Real Sociedad de hace dos años, se recuerdan otros momentos alegres como la clasificación para la Copa de la UEFA el año de Irureta, que se conquistó en la última jornada ganándole al Mérida, o anteriormente ascensos a Primera División como el de Sestao. Entre los días tristes están las derrotas frente al Atlético de Madrid y el Sevilla en Balaídos, que dejaron a los célticos dos veces fuera de la Liga de Campeones, aunque en este caso quedó el premio de consolación de la Copa de la UEFA, o el descenso en la última jornada hace ya 22 años con una derrota en Valladolid. También hubo otros descensos a Segunda, pero que ya estaban cantados desde varias jornadas antes de la conclusión del campeonato. Es cierto que tanto las alegrías como las tristezas se magnifican cuando ocurren en la última jornada, por aquello de que no quedan más oportunidades y la movilización es mayor. Quizás por eso sean escasos los celtistas que vana a estar mañana en Chapín. Pero si se consuma el ascenso presumirán de haber vivido una cita histórica.