La dimisión de Rosell fractura la junta de Laporta

S. Olego BARCELONA

DEPORTES

Denuncia la falta de «independencia y transparencia»

02 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Sandro Rosell, vicepresidente del Barcelona, no esperó a la reunión extraordinaria de la junta directiva del Barcelona convocada por los otro cuatro vicepresidentes para las cinco de la tarde de ayer. No era cuestión de alargar su agonía y presentó ayer su dimisión. El final estaba cantado. Si Rosell no dimitía el resto de la junta le apartaría de sus funciones como vicepresidente deportivo hasta provocar su marcha. Rosell dimite junto a Josep Maria Bartomeu, quien dejó de ser responsable del baloncesto azulgrana tras la famosa disputa pública con Joan Laporta durante la presentación de Manolo Flores como técnico. Ambos esgrimen idénticas razones para su renuncia: los cambios en el proyecto inicial y la forma de manejar el club de Laporta, al que acusan de presidencialista. Posteriormente, otro directivo, Jordi Moix, también anunció su dimisión. Tanto Rosell como Bartomeu confirmaron que habían comunicado al presidente su marcha antes de la rueda de prensa multitudinaria que llevaron a cabo en un hotel de la capital catalana. Ambos se dirigieron a los socios con una carta en la que explican los motivos de su renuncia. «A pesar de que siempre he pensado en el club antes que en mi propio beneficio pido disculpas en el caso de que haya ocasionado algún perjuicio», señala Rosell en su escrito. El ya ex vicepresidente se mostró muy crítico con la gestión de la directiva y la de su presidente. «Joan, no te olvides más de los socios. Ellos te eligieron y ante ellos has de rendir cuentas. El Barça ha de ser siempre un club democrático», afirmó. Rosell aseguró que con su renuncia «el presidente se sentirá más relajado» y le instó a dar «un golpe de timón» para volver a los orígenes. Además, reconoció sentirse derrotado pero no ante Laporta, sino ante él mismo, por haberse equivocado «al invertir horas, contactos y sacrificios en un proyecto que él (Laporta) ha desvirtuado». También desveló que la primera discusión con Laporta se produjo por la política de comunicación. «No me gusta la manera y así se lo dije al director de comunicación delante de toda la junta», recordó. Tras esa discrepancia, las discusiones fueron creciendo, sobre todo por la influencia del exterior. «Cruyff es un personaje muy influyente en el barcelonismo. Por el bien de todos, le diría que se apartara, que no meta más presión a Laporta», afirmó. Rosell negó que hubiera pedido la dimisión de Rijkaard en dos ocasiones recordando que únicamente lo hizo en enero de 2004 cuando el equipo atravesaba una grave crisis de resultados. Una postura que varió sustancialmente cuando Rijkaard decidió cambiar el sistema de juego. «Ya no se dejó aconsejar y eso coincidió con la explosión de Ronaldinho y la llegada de Davids», dijo, sin querer confirmar que las primeras alineaciones estaban teledirigidas. El ya ex vicepresidente deportivo desvinculó su marcha de la de Ronaldinho. «Él es un profesional del club. Vino porque yo lo conocía pero no es un jugador mío. Él es del Barça y nos seguirá dando muchas alegrías», apuntó, antes de mostrarse contrario a firmar contratos de diez años como el resto de la junta quiere hacer con el brasileño. Una disparidad de criterios constante que además se revestía de una flagrante falta de comunicación. «No ha habido transparencia», recalcó.