La dulce experiencia del ascenso

Juan Villar VIGO

DEPORTES

M. MORALEJO

Reportaje | Cuatro célticos ya lo lograron | Giovanella, Nagore, Jandro y Perera ya subieron a Primera División en anteriores equipos y el domingo desean repetir una celebración similar que, aseguran, es una vivencia que merece la pena

31 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?on el ascenso a medio paso, los que ya han vivido esta dulce experiencia están deseosos de repetirla. En la plantilla del Celta hay cuatro jugadores que ya lograron subir a Primera División en anteriores clubes. En unos casos hubo similitudes con lo que están viviendo en Vigo, en otros casos fue diferente porque no eran favoritos, como ocurrió con los celestes esta temporada. Los cuatro afortunados son Everton Giovanella, Txomin Nagore, Jandro y Perera. El quinto céltico que también vivió un ascenso a la máxima categoría, aunque en este caso en el fútbol italiano, es el griego Vryzas, que la pasada campaña participó del éxito de la Fiorentina, que regresó a la Serie A tras su anterior descenso. La Voz de Galicia reunió a los cuatro futbolistas que tienen esta vivencia y que ahora pueden repetirla. Vryzas no estuvo presente debido a que esta semana se ha marchado convocado con su selección. Atlético, un caso similar El caso más similar al que han vivido en el Celta es el de Nagore, que llegó al Atlético de Madrid en su segundo añito en el infierno, el que logró el retorno a Primera. El navarro atestigua que su experiencia con el Celta es muy similar a la que vivió aquella temporada 2001/02: «Esta temporada tiene muchas similitudes a la del ascenso con el Atlético de Madrid. Habíamos cogido también muchos puntos de ventaja que al final nos sirvieron para subir», indicó. En aquella ocasión estaban obligados a subir tras no haberlo conseguido el año anterior, lo mismo que ocurre con el Celta: «El Atlético era el mejor equipo de la categoría por prestigio. Aquí hemos empezado también un poco irregulares, conseguimos enderezar el timón muy bien cogiendo ventaja y últimamente se complicó un poco la cosa pero nunca hemos tenido dudas de que íbamos a estar ahí», apuntó el centrocampista céltico. Reconoce que esta temporada han tenido «presión», pero cree que no llegó a la altura de la que habían recibido en el club rojiblanco. Por su experiencia, considera que sería adecuado confirmar el ascenso ya este domingo en Jerez. A pesar de que tanto aquel año en el Atlético como ahora en el Celta existía la obligación de subir, cuando al final se consiga la celebración es igual de grande: «Cuando te marcas un objetivo y lo consigues es un premio y se celebra como tal. El Celta se planteó subir a Primera y si lo conseguimos es lógicamente motivo de fiesta». El primer año en España A Giovanella, su anterior ascenso le llegó en su primer equipo al llegar a España, el Salamanca. El mismo año que fichó por los castellanos, en la campaña 1996-97, consiguieron el objetivo. En este caso la similitud con el Celta está en que como el club vigués, los charros venían de descender de Primera el año anterior. La diferencia es que no tenían esa presión que ha existido aquí. Giovanella califica aquella experiencia como «importante y bonita». Opina el hispano brasileño que la fiesta de un ascenso no es muy diferente otras como «entrar en UEFA, entrar en Champions, es casi como ganar un título. Se ve incluso el ejemplo del Mallorca el otro día, que celebró la permanencia por todo lo alto», comentó en alusión a la última jornada en Primera en la que los isleños se salvaron a costa del Levante. El centrocampista céltico recuerdo con cariño aquella experiencia en el Salamanca, porque supuso llegara a una de las Ligas más importantes del mundo: «Me acuerdo que tenía una gran ilusión en un equipo con mucha ambición. Habían llegado muchos jugadores nuevos, como Míchel Salgado y otros jugadores. No salíamos como favoritos como ocurrió este año con el Celta, a pesar de que también venía de descender de Primera, porque había cambiado mucho el equipo». La trayectoria fue diferente porque «fuimos remontando hasta el final. En diciembre estábamos cerca de los puestos de descenso y al final acabamos en el segundo puesto, logrando el ascenso directo, ya que el tercero tenía que jugar una promoción». Cedido en el Albacete Los otros dos célticos que también lograron un ascenso lo hicieron juntos en el mismo equipo y en el mismo año. Se trata de Jandro y Perera. Fue en la campaña 2002-03, hace escasamente dos años, y el asturiano había llegado a la capital manchega en enero cedido por el Celta hasta final de temporada, mientras que el extremeño estaba en plantilla. Jandro destaca que ese ascenso fue «muy bonito porque el club llevaba muchos años sin estar en Primera. En un principio el objetivo no era ese, y al ver que subimos toda la gente se echó a la calle. Estaba toda la ciudad volcada con el equipo. Espero que aquí pase lo mismo», manifestó el mediapunta céltico. Mostró sus dudas a la hora de predecir si la celebración será parecida en el momento en que el Celta confirme su presencia matemática en la máxima categoría, aunque confía en que sea así: «La situación y el ambiente es muy diferente porque nosotros ya arrancamos con la obligación de subir y si no lo haces es un fracaso. Allí hicieses lo que hicieses al final iba a estar bien. De todas formas al final es una fiesta igual», declaró. Vivencia inolvidable Perera está ansioso por repetir aquella «experiencia inolvidable», con la que disfrutó mucho. «La ciudad llevaba tiempo sin tener equipo en Primera. Nadie contaba con ello y eso lo hizo especial», señaló el delantero. Sabe que en Vigo hace ya mucho tiempo que la gente ve al equipo ya en la Liga de las Estrellas porque «hemos salido con la obligación de subir, la gente lo da por hecho, cuesta mucho. Se está consiguiendo lo que todo el mundo esperaba y debe celebrarse como se merece la ocasión. No sé como lo celebrarán, pero espero que igual», añadió Perera. Cuando estaba en el Albacete, formaba parte de la nómica del club manchego. En Vigo está cedido, pero asegura «vivirlo de la misma forma». De todas formas, el extremeño no quiere lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo porque «hasta que matemáticamente no lo consigamos no me gusta hablar de ello».