Alonso agarra el triunfo de Kimi

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El piloto español se aprovechó del accidente de Raikkonen a una vuelta del final en Nurburgring, donde conquista su cuarta victoria del año y sale más líder.

30 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Alonso cogió el triunfo que dejó escapar Raikkonen. Nadie duda de que el finlandés era el merecedor de la victoria en el incómodo circuito de Nurburgring. Pero Iceman fue ayer menos frío que de costumbre. Dominaba la carrera a placer pero pilotó nervioso, apurando frenadas antes de que Alonso le presionara de verdad. Entonces, cuando realmente debía exigir lo máximo a su monoplaza, la suspensión de su rueda derecha dijo basta saltando por los aires a una vuelta del final. Ese espectacular lance equivalía al cuarto triunfo del asturiano en este Mundial. No es cuestión de suerte. Por detrás del Raikkonen accidentado podían ir otros 18 pilotos. Pero estaba Alonso. El español realizó una discreta primera mitad de carrera de la que arrancaba en sexta posición. Bastante hizo con salir indemne del atasco de la primera curva, donde Ralf Schumacher le golpeó por detrás. Quinto en el trazado, Fernando no pudo seguir el ritmo de Raikkonen y Heidfeld por culpa de un Coulthard que rodaba a menor ritmo. La estrategia era evidente. Esperó a que todos sus predecesores ingresaran en boxes para arañar segundos y escalar posiciones. Lo consiguió pero gracias a sendas sanciones a Trulli y Coulthard, obligados a pasar por boxes. Así, tras el primer repostaje, el español ya rodaba tercero, y no había cerca serias amenazas de apearlo del podio. Al contrario, Williams había acordado tres paradas con lo que, sin necesidad de adelantamiento, el piloto de Oviedo era segundo a un mundo del líder de la carrera, en parte gracias a una salida de curva de la que se recompuso con rapidez. La última ingesta de gasolina no alteró el orden de la clasificación. Pero sí apretó los tiempos. Con seis vueltas por delante, Kimi aventajaba al asturiano en cinco segundos, una garantía de éxito si no fuera porque su neumático delantero derecho comenzaba a vibrar por el sobreesfuerzo anterior. A dos vueltas Alonso tuvo en el horizonte el McLaren negro. En siete días pasaba de dejarse adelantar por problemas de calzado en Mónaco a aspirar al triunfo por el mismo contratiempo en monoplaza ajeno. Pero Kimi no empleó la táctica que el asturiano en Montecarlo, donde Alonso había preferido coger algunos puntos a quedarse sin ninguno. La ambición le estalló a Kimi y hace más líder al de Renault.