Análisis | En estado de ansiedad | Al equipo vigués parece faltarle frescura física y mental, que se evidencia en los resultados y el juego de los últimos partidos, justo cuando está al borde del ascenso
15 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Desde hace más de un mes el Celta ha empezado a dar síntomas de venirse abajo. Las tres derrotas en los últimos cinco partidos son un indicativo claro de que algo no funciona bien en el equipo de Fernando Vázquez. A esas tres derrotas se les une la victoria en Elche, donde el equipo vigués salió vivo tras un partido muy malo. El único triunfo claro en este periodo de tiempo reciente fue ante el Valladolid, un rival que al contrario que la mayoría de los equipos que han pasado por Balaídos, no vino a encerrarse, de lo que se aprovecharon los celestes. La actitud Fernando Vázquez aludía tras el partido del sábado a los nervios, aunque no parece excusa suficiente para justificar el bajón de resultados. Quizás haya también otros detalles que, unidos, afecten al rendimiento del Celta. Uno de los principales es la actitud con que los jugadores han afrontado los últimos encuentros. La concentración ha sido una de las claves durante casi toda la segunda vuelta. Pero esta ha desaparecido quizás por un exceso de relajación ante la ventaja lograda por el equipo en la cabeza de la clasificación. Bajón físico Aunque para el bajón mental puede haber influido también el bajón físico. Al equipo empieza a faltarle frescura y eso le afecta a la hora de elaborar el juego, pues los desmarques escasean. El Celta empezó trabajando muy fuerte en la pretemporada y a pesar de que en determinados puestos ha habido rotaciones, hay algunos futbolistas clave que llevan mucha acumulación de minutos y llegan tocados a estas alturas de la campaña. Los casos más destacados son los de Jandro y Canobbio, dos futbolistas cuya aportación ha sido fundamental a la hora de fabricar el gol. La conexión entre ambos hace tiempo que no funciona, sobre todo en el caso del asturiano, y además los rivales ya saben que anulándoles a ellos, al Celta le quedan pocos recursos. Tampoco está nada fino en los últimos tiempos Gustavo López y en la banda derecha Toni Moral no puede tener la responsabilidad de echarse el equipo a sus espaldas. La lesión de Oubiña El canterano ha sido una pieza clave para que Fernando Vázquez pudiese emplear el sistema 4-1-4-1 que tan buenos resultados ha dado por su capacidad y equilibrio táctico. Con la lesión de Borja Oubiña, Vázquez ha apostado por Nagore para hacer su labor, pero aunque el navarro ha cumplido en algunos partidos, en Tenerife y el sábado frente al Ciudad de Murcia evidenció que no está preparado para sumir la responsabilidad de jugar como pivote único, ya que le cuesta elaborar y cuando pierde algún balón le cuesta retroceder, como ocurrió con el gol precisamente de los murcianos en Balaídos. Como consecuencia de esta situación, la seguridad defensiva también se ha visto afectada, ya que los centrales no tienen ayudas a la hora de crrar los contragolpes de los rivales.