Reportaje | Así viven los gallegos en la cantera del Barcelona | Iago Falqué y Toni Rodríguez comparten con La Voz de Galicia cómo transcurre un día en su vida en Can Barça
24 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Llevaban años jugando al fútbol en equipos de sus ciudades y en uno de los muchos torneos que se disputan, una persona les cambió la vida: un ojeador del Fútbol Club Barcelona se interesó por ellos. El vigués Iago Falque tenía 11 años y el coruñés Toni Rodriguez 12 cuando tomaron la decisión de aprovechar la oportunidad que el club catalán les ofrecía: prepararse para llegar a ser futbolistas profesionales de Primera División, al mismo tiempo que continuaban con su formación escolar. Eso sí, deberían de dejar atrás familia y amigos. Debido a la corta edad de Iago, su padre decidió acompañarle en su destino y se trasladaron a la Ciudad Condal. Viven en un piso, a cinco minutos del estadio, que el club les ha proporcionado. Toni se integró directamente en la cuna de la cantera azulgrana: La Masía. «Nunca llegué a pensar que un equipo tan grande como éste se pudiese interesar en mi. Llevo tres años y estoy muy contento. Al principio cuesta pero te vas acostumbrando», reconoce Toni. Denominada como fábrica de sueños, La Masía es una construcción recia de piedra que data de 1702 y que destaca en medio del asfalto y el cemento que la rodea. A pocos metros del Camp Nou se convierte en el primer hogar de los recién llegados más pequeños. Los que están entre los 11 y los 13 años. Allí tienen sus dormitorios, una sala de estudio y de televisión. Comparten el comedor con decenas de jugadores más que como ellos sueñan con tener la misma suerte que algunos de sus anteriores habitantes: Guardiola, Amor, Iniesta, Pujol, Valdés, Ferrer, etcétera. Toni estuvo en los dormitorios de La Masía durante dos años. Ahora, con 15 años recién cumplidos, comparte con dos chicos más una de las 16 habitaciones habilitadas en la puerta 81 del Camp Nou, justo encima del corner. «Les gusta más que dormir en La Masía porque aunque están vigilados las 24 horas del día tienen más libertad. Es como un hotel y cada uno puede tener su tele, les permitimos un grado más de independencia», comenta Rubén Bonastre, uno de los tres tutores que siguen de cerca la evolución y preparación de cada uno de los 60 chicos menores de 18 años que pertenecen a la cantera. «Son chavales que maduran antes. Los niños de 11 años ya tienen que cuidar de su ropa, ordenar el armario, hacer la cama, etc. Por otro lado, son unos privilegiados porque viven en un mundo que les permite viajar mucho, de torneo en torneo a nivel internacional y nacional, y conocer cosas que otros niños de su edad no tienen a su alcance. Aquí hay chavales de 15 y 16 años que están muy acostumbrados a vivir fuera de sus casas», comenta el pedagogo. Su jornada empieza a las ocho menos cuarto de la mañana. A las ocho y media, tras desayunar en La Masía, un autobús los espera para llevarlos a uno de los colegios con los que el club tiene un convenio. Toni y Iago forman parte de una clase de 3º de la ESO a la que asisten tan sólo deportistas. Adaptan el plan de curso para que puedan acudir todas las tardes a su sesión de entrenamiento. Cuando dan las dos de la tarde La Masía se convierte en un trasiego de chavales entrando y saliendo. Dejan sus mochilas amontonadas en la entrada, devoran la comida en unos minutos y se van a ver la tele, jugar al futbolín o con la play station, dormir la siesta, escuchar música o conectarse a Internet. Saben que a las tres y media de la tarde tienen que ir a las clases de refuerzo escolar que reciben en la propia Masía. Toni es uno de los que mejores notas saca, afirma orgullosa la profesora de apoyo. Después llega la hora de los entrenamientos. Tanto Toni como Iago juegan de media punta por la banda izquierda. «Aquí aprendes a jugar de modo más profesional y tienes que jugar más en equipo», apunta Iago, a lo que añade Toni: «Para ser futbolista debes tener unas determinadas cualidades pero creo que es necesario también encontrar un sitio donde te las ayuden a desarrollar. Por ejemplo, en Coruña hay muchos chicos con calidad y no les dan oportunidades. Aquí los aspectos físicos, tácticos y técnicos los trabajamos mucho y eso hace que crezcas como jugador». Buenos futbolistas El equipo de Cadete B, al que pertenecen ambos, se sitúa en el primer puesto de la Liga a falta de escasas jornadas. Uno de sus entrenadores, Joan Salvans, está muy satisfecho con el rendimiento de los dos gallegos: «Los dos son jugadores de gran calidad. Iago está más avanzado físicamente porque tiene el cuerpo más desarrollado que Toni y está jugando más, pese a que Toni tiene una calidad técnica excepcional. Yo creo que si aprenden a leer el fútbol de una forma más veloz, pueden ser grandes jugadores porque tienen muchísima habilidad y cabeza». Terminado el entrenamiento, la cena les espera a las nueve y disfrutan de tiempo libre hasta el toque de queda: a las once y media de la noche les cortan la electricidad. Hora de dormir. Una de las cosas que destacan ambos de su período de aprendizaje en la Masía es que toman conciencia de lo duro que es el mundo del fútbol profesional. A pesar de su juventud tiene muy presente el alto nivel de competitividad que existe y lo que cuesta llegar a ser uno de los pocos afortunados que pueden vivir de ello. Los dos lo tienen claro y así lo expresa Toni: «Mi ilusión y mi sueño es ser profesional de fútbol y por eso he venido aquí a Barcelona, para conseguirlo».