Otro Alvedro, aquel Fabril

DEPORTES

01 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LA AFIRMACIÓN de que Alvedro debe escribirse con «b» de burro, y no con «v» de avión, afloró en mi ánimo viejos recuerdos futbolísticos de hace nada menos que cincuenta años, más bien más que menos, pero cuanto más atrás surge el recuerdo, más lo engrandeces y resulta más grato revivirlo, cuando es agradable, naturalmente. En este caso, surge por lo de Alvedro, apellido de un excelente futbolista coruñés de quien yo entonces aseguraba que terminaría convirtiéndose en titular de aquel Deportivo de 1954 (año en el que Luis Suárez marchó al Barcelona). Pero Alvedro no pegó el salto del Fabril, en donde eran figuras él y Regueira (el famoso empresario de los recambios para el automóvil) y también el central Piñeiro, al que una lesión de rodilla truncó su prometedora carrera como profesional del fútbol. Quizá a Alvedro le faltó un padrino que le ayudase a subir los primeros peldaños de la escalera que lleva al triunfo; a Regueira le sobró comodidad, pues pertenece a una familia acomodada. Eran otros tiempos, con buenos futbolistas en una cantera como la coruñesa en la que ahora hay que mirar para atrás si se quieren encontrar jóvenes promesas del fútbol como este Alvedro, con «v» de avión, cuyo recuerdo me dio hecho este comentario.